Vila Berta
Why is it significant?
Entra en la Vila Berta y baja la voz: es una calle privada, de vecinos, con dos hileras de casas que se miran de frente. Fíjate en los balcones de hierro forjado, en las galerías de madera pintada, en las macetas que lo invaden todo. Parece un decorado, pero aquí vive gente.
Key Facts
| Place | Vila Berta |
|---|---|
| Address | Rua do Sol à Graça, 1170 Lisboa, Portugal |
| Geo Coordinates | 38.71850, -9.12910 |
| Part of Walk | Mouraria y Graça: la Lisboa escondida del fado, las vilas obreras y los miradores |
| Generated | Generated |
Entra en la Vila Berta y baja la voz: es una calle privada, de vecinos, con dos hileras de casas que se miran de frente. Fíjate en los balcones de hierro forjado, en las galerías de madera pintada, en las macetas que lo invaden todo. Parece un decorado, pero aquí vive gente.
Una vila, en Lisboa, no es un chalet: es un conjunto de viviendas construido alrededor de un patio o una calle interior, normalmente para obreros. A finales del siglo diecinueve, Lisboa se llenó de fábricas en su zona oriental, y miles de trabajadores llegaron del campo buscando un techo. Algunos industriales y propietarios levantaron estas vilas para alojarlos... y para cobrarles el alquiler, claro.
La Vila Berta es de las más bonitas. La construyó a principios del siglo veinte un empresario, Joaquim Francisco Tojal, y la tradición dice que le dio el nombre de su hija. A diferencia de muchas vilas, pensadas solo para amontonar gente, esta quiso tener aire de pequeño barrio burgués, con decoración y cierto orgullo. En junio, en los Santos Populares, sus vecinos la llenan de guirnaldas y la calle entera se convierte en una fiesta.
No todas fueron así. Muchas vilas eran patios estrechos con una fuente común, retretes compartidos y familias enteras en una sola habitación. Bajo el Estado Novo, el régimen presumía de casas para el pueblo mientras miles de lisboetas seguían viviendo en estos patios o en barracas en las afueras. Hoy las vilas que sobreviven son codiciadas, y el gran peligro vuelve a ser que sus vecinos de siempre no puedan pagarlas.
Cuando salgas, recuerda la Vila Sousa del Largo da Graça, junto a la que pasaste antes: otra vila, que demuestra que el barrio entero se construyó así, patio a patio. Ahora vuelve hacia el sur, por la Rua da Graça, cruza el largo y baja por la Rua da Voz do Operário hasta un edificio con un nombre muy curioso.