Confeitaria Nacional

Why is it significant?

Ponte delante del escaparate de madera oscura, con sus letras doradas y sus vitrinas llenas de dulces amarillos, brillantes, de huevo. Estás ante la Confeitaria Nacional, abierta en 1829, una de las pastelerías más antiguas de Lisboa y todavía en manos de la misma familia que la fundó.

Key Facts

PlaceConfeitaria Nacional
AddressPraça da Figueira 18B, 1100-241 Lisboa, Portugal
Geo Coordinates38.71310, -9.13810
Part of WalkLisboa a bocados: ginjinha, pasteles, bacalao y mercados
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Ponte delante del escaparate de madera oscura, con sus letras doradas y sus vitrinas llenas de dulces amarillos, brillantes, de huevo. Estás ante la Confeitaria Nacional, abierta en 1829, una de las pastelerías más antiguas de Lisboa y todavía en manos de la misma familia que la fundó.

La casa presume de un récord dulce: según su propia historia, fue la primera en hacer en Portugal el bolo-rei, el roscón de Reyes portugués, con una receta traída de Francia en la segunda mitad del siglo XIX. Es una corona de masa con frutas confitadas y frutos secos, y durante años escondía dentro un haba seca y una pequeña sorpresa. La tradición manda que a quien le toque el haba pague el bolo-rei del año siguiente. Así que ya sabes: en Navidad, en Lisboa, mastica con prudencia.

Fíjate en ese color amarillo que domina las vitrinas. Es la huella de la doçaria conventual, los dulces de los conventos. Monjas y frailes usaban grandes cantidades de claras de huevo para almidonar la ropa y clarificar el vino, y les sobraban las yemas. Con ellas y con el azúcar que llegaba de Madeira y de Brasil, inventaron cientos de recetas: toucinho do céu, papos de anjo, ovos moles. Un azúcar, conviene recordarlo, que se producía en plantaciones trabajadas por personas esclavizadas.

Y de ese mundo nace el rey de todos: el pastel de nata. Su origen está en el monasterio de los Jerónimos, en Belém. Cuando en 1834 se suprimieron las órdenes religiosas, la receta salió del convento, y en 1837 abrió junto al monasterio la casa que todavía hoy los vende con el nombre de pastéis de Belém, con su fórmula guardada en secreto. Hoy cualquier pastelería de Lisboa tiene los suyos, también esta. El truco lisboeta: canela y azúcar glas por encima, y comerlo templado.

Pide uno, o un bolo-rei si es temporada, y cómelo de pie en la barra, como se hace aquí. Después baja hacia el río por la Rua da Madalena, cuesta abajo, unos quinientos metros. Cuando el aire empiece a oler a sal, gira a la izquierda por la Rua dos Bacalhoeiros.

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