A Brasileira y la estatua de Pessoa, Largo do Chiado

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Delante de la terraza de A Brasileira hay una mesa de bronce que nunca queda libre: en una silla está sentado Fernando Pessoa, con sombrero, bigote y la pierna cruzada, y la otra silla espera a quien se atreva a sentarse a su lado. Haz cola si hace falta, porque todo el mundo quiere esa foto.

Key Facts

PlaceA Brasileira y la estatua de Pessoa, Largo do Chiado
AddressRua Garrett 120, 1200 Lisboa, Portugal
Geo Coordinates38.71070, -9.14200
Part of WalkLa Lisboa de Pessoa: Chiado y Bairro Alto, de la librería más antigua al gigante Adamastor
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Delante de la terraza de A Brasileira hay una mesa de bronce que nunca queda libre: en una silla está sentado Fernando Pessoa, con sombrero, bigote y la pierna cruzada, y la otra silla espera a quien se atreva a sentarse a su lado. Haz cola si hace falta, porque todo el mundo quiere esa foto.

El café abrió en 1905. Lo fundó Adriano Telles, un portugués que había vivido en Brasil y quería vender en Lisboa café brasileño de verdad. La leyenda dice que de aquí viene la palabra bica, el café corto que piden los lisboetas: serían las iniciales de una frase que animaba a beberlo con azúcar. Los historiadores no se ponen de acuerdo... pero los camareros la cuentan encantados.

En los años diez del siglo pasado, este fue uno de los refugios de una pandilla de jóvenes que querían sacudir Portugal: Pessoa, el poeta Mário de Sá-Carneiro y el pintor y escritor Almada Negreiros. En 1915 lanzaron una revista, Orpheu. Solo salieron dos números, y la prensa se burló de ellos como de unos locos. Hoy esos dos números se consideran la partida de nacimiento del modernismo portugués.

La estatua, obra del escultor Lagoa Henriques, se colocó en 1988, cuando se cumplían cien años del nacimiento del poeta. Ese mismo año, el 25 de agosto, un incendio devoró varias manzanas del Chiado muy cerca de aquí; la reconstrucción se encargó al arquitecto Álvaro Siza, que conservó las fachadas y rehízo los interiores. Y mira la plaza de al lado, el Largo do Chiado: en el centro, un bronce de António Ribeiro, un fraile poeta del siglo dieciséis al que apodaban el Chiado. Según una de las teorías, el barrio entero heredó su mote.

Ironía final: Pessoa era más fiel a otro café, el Martinho da Arcada, junto al río, donde tenía mesa casi fija. Pero la estatua está aquí, y Lisboa ya ha decidido. Despídete de él y camina unos metros más hacia el oeste, hasta la gran plaza donde otro poeta, mucho más antiguo, te mira desde lo alto de un pedestal.

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