Monumento a la primera travesía aérea del Atlántico Sur
Why is it significant?
Sobre un pedestal junto al río parece a punto de despegar un hidroavión de metal brillante, con sus flotadores y su doble ala.
Key Facts
| Place | Monumento a la primera travesía aérea del Atlántico Sur |
|---|---|
| Address | Avenida de Brasília, 1400 Lisboa, Portugal |
| Geo Coordinates | 38.69220, -9.21390 |
| Part of Walk | Belém y los Descubrimientos: imperio, especias y memoria en Lisboa |
| Generated | Generated |
Sobre un pedestal junto al río parece a punto de despegar un hidroavión de metal brillante, con sus flotadores y su doble ala. Es la réplica del Santa Cruz, el aparato con el que dos oficiales de la Marina portuguesa, Gago Coutinho y Sacadura Cabral, cruzaron por primera vez el Atlántico Sur por el aire, en 1922.
Salieron de Lisboa el 30 de marzo de 1922 y llegaron a Río de Janeiro el 17 de junio. Fue una odisea: el primer avión, el Lusitânia, quedó destrozado al amerizar junto a los peñascos de San Pedro y San Pablo, en mitad del océano, y el segundo acabó también en el agua. Solo con el tercero, el Santa Cruz, terminaron el viaje. Llegaron a un Brasil que celebraba aquel año el centenario de su independencia, y los recibieron como héroes.
Lo más admirable no fue el valor, sino la navegación. Volaban sobre el océano sin más referencias que el sol y las estrellas, y Gago Coutinho había adaptado un sextante con un horizonte artificial para medir la altura de los astros desde el aire. Era el mismo problema que tenían los pilotos de las carabelas cuatro siglos antes: saber dónde estás cuando solo ves agua. Por eso el monumento está aquí, a la vista de la Torre de Belém.
Aquel vuelo encajaba a la perfección con el relato que luego explotaría el Estado Novo: los portugueses, eternos navegantes, conquistando ahora el cielo. Pero admite una lectura más amable, porque la ruta terminaba en Brasil, la antigua colonia convertida en país hermano, y se celebró en las dos orillas del Atlántico.
La historia tiene un final triste. Sacadura Cabral desapareció en 1924 con su avión sobre el mar del Norte, y nunca se encontraron sus restos. Gago Coutinho vivió muchos años más, y en Lisboa una gran avenida y una plaza llevan su nombre. Sigue ahora por el paseo ribereño hacia el oeste, apenas un par de minutos: la torre blanca y almenada que tienes delante fue durante siglos la puerta de Lisboa al mar.