Via di Belvedere y Porta San Miniato: las murallas entre olivos
Why is it significant?
Acabas de bajar junto al muro más largo que le queda a Florencia, y ahora estás ante una puerta sencilla, un arco sin torre abierto en la muralla. Al otro lado del arco, las casas del barrio de San Niccolò se apiñan contra la piedra. A tu espalda, hacia el sur, el terreno sube entre cipreses.
Key Facts
| Place | Via di Belvedere y Porta San Miniato: las murallas entre olivos |
|---|---|
| Address | Porta San Miniato, Via di San Miniato, 50125 Firenze FI, Italy |
| Geo Coordinates | 43.76380, 11.26160 |
| Part of Walk | Florencia verde: del Giardino Bardini a San Miniato y el Piazzale Michelangelo |
| Generated | Generated |
Acabas de bajar junto al muro más largo que le queda a Florencia, y ahora estás ante una puerta sencilla, un arco sin torre abierto en la muralla. Al otro lado del arco, las casas del barrio de San Niccolò se apiñan contra la piedra. A tu espalda, hacia el sur, el terreno sube entre cipreses.
Estas murallas se construyeron entre finales del siglo trece y 1333, y en su tiempo rodeaban toda la ciudad: unos ocho kilómetros y medio de muro, con decenas de torres y de puertas. En la orilla norte casi todo se derribó en la década de 1860, cuando Florencia fue capital de Italia y el arquitecto Giuseppe Poggi abrió en su lugar grandes avenidas. Aquí, en la colina, el muro sobrevivió porque no estorbaba a nadie.
Por eso Via di Belvedere es tan especial. Durante unos minutos caminas entre la muralla y los olivares, con su verde plateado que cambia de color cuando sopla el viento, y en otoño, si tienes suerte, ves las redes extendidas bajo los árboles para la cosecha. Es el campo toscano, a quinientos metros de la Signoria.
Y estas piedras conocieron la guerra. Durante el asedio de 1529 y 1530, cuando el ejército imperial rodeó Florencia, Miguel Ángel, nombrado responsable de las fortificaciones de la república, reforzó con bastiones de tierra la colina de San Miniato, justo encima de ti, porque desde allí la artillería enemiga habría dominado la ciudad entera.
Ahora cruza la calle y empieza a subir por Via del Monte alle Croci, una rampa empedrada que se convierte en escalinata entre cipreses. Su nombre viene de las cruces del viacrucis que la acompañaban. A mitad de camino pasarás junto a San Salvatore al Monte, una iglesia tan sencilla y elegante que, según Vasari, Miguel Ángel la llamaba su bella villanella, su bella campesina. Sigue hasta el final: arriba te espera la iglesia de mármol.