San Niccolò Oltrarno: el escondite de Miguel Ángel
Why is it significant?
Detente ante la fachada sencilla de la iglesia de San Niccolò, metida entre casas en esta calle estrecha, con su campanario asomando por encima de los tejados. Alrededor, talleres, bares de barrio, gatos, bicicletas. Es el Oltrarno de siempre, el que no sale en las postales.
Key Facts
| Place | San Niccolò Oltrarno: el escondite de Miguel Ángel |
|---|---|
| Address | Via di San Niccolò, 50125 Firenze FI, Italy |
| Geo Coordinates | 43.76460, 11.26120 |
| Part of Walk | Florencia verde: del Giardino Bardini a San Miniato y el Piazzale Michelangelo |
| Generated | Generated |
Detente ante la fachada sencilla de la iglesia de San Niccolò, metida entre casas en esta calle estrecha, con su campanario asomando por encima de los tejados. Alrededor, talleres, bares de barrio, gatos, bicicletas. Es el Oltrarno de siempre, el que no sale en las postales.
Y sin embargo guarda una historia de miedo. En agosto de 1530, Florencia se rindió tras diez meses de asedio, y los Médici volvieron. Miguel Ángel, que había dirigido las fortificaciones contra ellos, sabía que su vida corría peligro. Sus biógrafos cuentan que se escondió en casa de un amigo, y la tradición del barrio asegura que ese escondite estaba aquí, en el campanario de San Niccolò, a pocos pasos de la colina que él mismo había fortificado.
Al final no hizo falta mucho tiempo. El papa Clemente VII, un Médici, era también su cliente más importante: necesitaba que terminara las tumbas familiares de San Lorenzo. Así que lo perdonó y lo devolvió al trabajo. Miguel Ángel siguió unos años en Florencia, esculpiendo para la familia contra la que había combatido, y en 1534 se marchó a Roma para siempre.
La iglesia también sufrió en 1966. El agua de la riada subió dentro de la nave y dañó altares y pinturas, y los restauradores trabajaron durante años para recuperarlos. Aquella catástrofe trajo a Florencia voluntarios de todo el mundo, jóvenes que sacaban libros y cuadros del barro a mano. Los florentinos los llamaron los ángeles del barro.
Y así se cierra tu paseo: empezaste en un puente sobre el Arno y terminas a unos pasos de él, después de haber subido entre glicinas, olivos y cipreses hasta lo alto de San Miniato. Sigue Via di San Niccolò hacia el oeste y llegarás de nuevo al Ponte alle Grazie. Antes de cruzar, mira atrás, a la colina verde: ahora conoces cada uno de sus secretos.