Museo Bardini: el príncipe de los anticuarios
Why is it significant?
Mira el palacio que cierra la Piazza de' Mozzi por el lado del río: ventanas de piedra de distintas épocas, un portal que no acaba de casar con la fachada. Si te parece un rompecabezas, es porque lo es. Este edificio lo montó pieza a pieza un hombre que vendía Florencia al mundo.
Key Facts
| Place | Museo Bardini: el príncipe de los anticuarios |
|---|---|
| Address | Via dei Renai 37, 50125 Firenze FI, Italy |
| Geo Coordinates | 43.76500, 11.25840 |
| Part of Walk | Florencia verde: del Giardino Bardini a San Miniato y el Piazzale Michelangelo |
| Generated | Generated |
Mira el palacio que cierra la Piazza de' Mozzi por el lado del río: ventanas de piedra de distintas épocas, un portal que no acaba de casar con la fachada. Si te parece un rompecabezas, es porque lo es. Este edificio lo montó pieza a pieza un hombre que vendía Florencia al mundo.
Se llamaba Stefano Bardini, vivió entre 1836 y 1922, y lo llamaban el príncipe de los anticuarios. En 1881 compró aquí una antigua iglesia y su convento, y los transformó en su sala de exposición. Puertas, techos de madera, chimeneas, escaleras y ventanas sacadas de palacios y villas en ruinas acabaron incrustados en estos muros. Por sus salas pasaban los grandes coleccionistas de Europa y América, y muchas piezas que hoy ves en museos de Londres, Berlín o Nueva York salieron de aquí.
Bardini tenía un truco escenográfico: pintó las paredes de un azul intenso, casi de lapislázuli, porque sobre ese fondo el mármol, el bronce y el oro brillaban más. Hoy en Florencia lo llaman el azul Bardini. Al morir dejó el palacio y sus colecciones a la ciudad. Entre ellas hay una sorpresa: el jabalí de bronce original de Pietro Tacca, el Porcellino del Mercato Nuovo. El que acarician los turistas es una copia.
La plaza también tiene su historia. Los Mozzi eran banqueros riquísimos en el siglo trece, y en su palacio, el de la esquina, se alojó el papa Gregorio X en 1273, cuando vino a intentar poner paz entre güelfos y gibelinos. La paz duró muy poco. La vieja iglesia que Bardini compró se llamaba precisamente San Gregorio della Pace.
Y ahora viene lo que nos importa en este paseo. Detrás de estos palacios, trepando por la colina, Bardini compró en 1913 un jardín enorme y abandonado. Hoy es uno de los más bellos de Florencia, y lo vamos a ver desde arriba. Sigue por Via de' Bardi hacia el oeste y toma a la izquierda una de las cuestas que trepan hasta la empinada Costa San Giorgio.