Piazzale Michelangelo: el balcón de Florencia
Why is it significant?
Acércate a la balaustrada y busca un hueco entre la gente. Delante tienes la postal: el Arno con sus puentes en fila, el Ponte Vecchio, la torre del Palazzo Vecchio, la cúpula enorme sobre los tejados, y al fondo las colinas de Fiesole.
Key Facts
| Place | Piazzale Michelangelo: el balcón de Florencia |
|---|---|
| Address | Piazzale Michelangelo, 50125 Firenze FI, Italy |
| Geo Coordinates | 43.76310, 11.26510 |
| Part of Walk | Florencia verde: del Giardino Bardini a San Miniato y el Piazzale Michelangelo |
| Generated | Generated |
Acércate a la balaustrada y busca un hueco entre la gente. Delante tienes la postal: el Arno con sus puentes en fila, el Ponte Vecchio, la torre del Palazzo Vecchio, la cúpula enorme sobre los tejados, y al fondo las colinas de Fiesole. Detrás de ti, en el centro de la explanada, se alza un David de bronce verde oscuro.
Esta explanada no tiene nada de antiguo. La diseñó el arquitecto Giuseppe Poggi a finales de la década de 1860, cuando Florencia fue durante unos años la capital del nuevo Reino de Italia, entre 1865 y 1871. La ciudad quería parecerse a París: derribó las murallas del norte, trazó avenidas, y en esta colina abrió el Viale dei Colli, una carretera panorámica entre árboles que termina en esta terraza.
El monumento es un homenaje a Miguel Ángel: una copia en bronce del David rodeada de copias de las cuatro figuras de las tumbas de los Médici, el Día, la Noche, la Aurora y el Crepúsculo. Se instaló en 1873, y dicen que el gigante de bronce subió la cuesta arrastrado por varias parejas de bueyes. Poggi también levantó la logia que ves detrás, pensada como museo de Miguel Ángel. Nunca lo fue. Acabó convertida en café y restaurante.
Es decir, el lugar más visitado dedicado a Miguel Ángel no tiene ni una sola obra suya. Pero a él probablemente no le habría importado: era la colina que defendió.
Un consejo de amigo: vuelve al atardecer, cuando el sol se pone detrás de las colinas del oeste y el río se vuelve de cobre. Y si es mayo, busca justo al lado el Jardín del Iris, que solo abre en la floración, con cientos de variedades de la flor de Florencia. Ahora toma el Viale Giuseppe Poggi y baja unos pasos hacia el oeste: tras una verja, entre terrazas, te espera otro jardín, este de rosas.