Porta San Frediano: la puerta hacia Pisa

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Acércate a los enormes batientes de madera, cubiertos de clavos de hierro del tamaño de un puño, y levanta la vista hacia el arco de piedra. Son las hojas originales de la Porta San Frediano, y llevan casi siete siglos abriéndose y cerrándose sobre el camino de Pisa.

Key Facts

PlacePorta San Frediano: la puerta hacia Pisa
AddressBorgo San Frediano, 50124 Firenze FI, Italy
Geo Coordinates43.77050, 11.24020
Part of WalkEl Oltrarno secreto de Florencia: de San Frediano al Palazzo Pitti y Bóboli
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Acércate a los enormes batientes de madera, cubiertos de clavos de hierro del tamaño de un puño, y levanta la vista hacia el arco de piedra. Son las hojas originales de la Porta San Frediano, y llevan casi siete siglos abriéndose y cerrándose sobre el camino de Pisa.

La puerta se levantó en la década de 1330, en la última y más grande muralla de Florencia, y se atribuye a Andrea Pisano, el escultor de las primeras puertas de bronce del Baptisterio. Por aquí entraban las mercancías que subían del puerto de Pisa y de Livorno: sal, lana, cuero, especias. Cada carro pagaba su arancel, y los guardias apuntaban, contaban y cobraban.

Fíjate en lo achatada que se ve la torre. No siempre fue así. Las puertas de Florencia eran altísimas, pero cuando llegó la artillería, aquellas torres se volvieron un blanco perfecto. En el siglo dieciséis, ante la amenaza de guerra, las rebajaron casi todas, como quien se agacha para esquivar un golpe. En 1529 y 1530, durante el largo asedio de la ciudad, Miguel Ángel trabajó en las fortificaciones de la república, aunque en otro sector, en la colina de San Miniato.

Ahora mira hacia dentro, por el Borgo, y piensa en la cantidad de gente que ha pasado bajo este arco: peregrinos, mercaderes, soldados, contrabandistas y, cada mañana, los campesinos con sus verduras para los mercados. Las puertas se cerraban al caer la noche, y quien llegaba tarde tenía que esperar fuera, en las posadas del camino, hasta el alba. La ciudad era una caja que se cerraba con llave.

Junto a la puerta todavía corre un tramo de la muralla, y es una de las pocas zonas donde se entiende cómo era la Florencia amurallada. Ahora vuelve hacia el interior del barrio y busca, unas calles al sudeste, una gran plaza con una iglesia de fachada desnuda. Dentro te espera la capilla donde aprendieron a pintar los mejores.

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