George Street y las Assembly Rooms

Why is it significant?

Estás en George Street, la columna vertebral de la New Town: una calle anchísima, trazada sobre la cresta de la colina para que los carruajes pudieran girar sin maniobras y para que, al mirar por cada calle transversal, apareciera el paisaje.

Key Facts

PlaceGeorge Street y las Assembly Rooms
Address54 George Street, Edinburgh EH2 2LR, UK
Geo Coordinates55.95300, -3.19860
Part of WalkEdimburgo georgiana: la New Town y el Calton Hill
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Estás en George Street, la columna vertebral de la New Town: una calle anchísima, trazada sobre la cresta de la colina para que los carruajes pudieran girar sin maniobras y para que, al mirar por cada calle transversal, apareciera el paisaje. Fíjate: hacia un lado, el casco viejo; hacia el otro, a lo lejos, el mar.

El plano de James Craig es un manifiesto político en piedra. Se dibujó dos décadas después de la última rebelión jacobita, y todo en él grita lealtad a la casa de Hannover. La calle principal se llama George por Jorge III; las dos plazas iban a ser St Andrew y St George, por los patrones de Escocia e Inglaterra, aunque la segunda acabó llamándose Charlotte. Y las callejuelas paralelas, Thistle Street y Rose Street, el cardo y la rosa: la unión de los dos reinos hasta en los callejones.

Delante tienes las Assembly Rooms, inauguradas en 1787 para los bailes y reuniones de la buena sociedad. Aquí, en 1827, durante una cena benéfica, Walter Scott admitió por fin en público lo que media Escocia sospechaba: que era el autor anónimo de las novelas de Waverley. Llevaba trece años sin reconocerlo. Hoy estos salones viven su mejor momento cada agosto, cuando el Fringe llena la calle de teatro y comedia.

Unos metros al este, en el cruce con Hanover Street, verás la estatua de Jorge IV. Recuerda la visita que hizo en 1822, la primera de un rey a Escocia en casi dos siglos. Walter Scott organizó el espectáculo y llenó la ciudad de tartanes, clanes y gaitas. El rey, que era bastante corpulento, apareció con falda escocesa y, según contaron con malicia los cronistas, unas medias rosas para taparse las piernas. Aquella visita ayudó a convertir el tartán en el símbolo nacional que hoy conoces.

Y un poco más allá, en la iglesia de St Andrew and St George, en 1843 cientos de ministros abandonaron la asamblea de la Iglesia de Escocia para fundar su propia iglesia libre: la Disrupción, la gran ruptura religiosa del siglo. Baja ahora por Hanover Street hasta Princes Street, gira a la izquierda y busca una aguja gótica oscura, como un cohete de piedra. Son unos trescientos metros cuesta abajo.

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