Monumento a Scott y Princes Street
Why is it significant?
Levanta la vista: tienes delante una aguja gótica de más de sesenta metros, tallada como el pináculo de una catedral que nunca llegó a existir, y ennegrecida por más de siglo y medio de humo. Es el Monumento a Scott, uno de los mayores monumentos del mundo dedicados a un escritor.
Key Facts
| Place | Monumento a Scott y Princes Street |
|---|---|
| Address | East Princes Street Gardens, Edinburgh EH2 2EJ, UK |
| Geo Coordinates | 55.95240, -3.19330 |
| Part of Walk | Edimburgo georgiana: la New Town y el Calton Hill |
| Generated | Generated |
Levanta la vista: tienes delante una aguja gótica de más de sesenta metros, tallada como el pináculo de una catedral que nunca llegó a existir, y ennegrecida por más de siglo y medio de humo. Es el Monumento a Scott, uno de los mayores monumentos del mundo dedicados a un escritor.
Su historia arranca con un concurso que ganó, en 1838, alguien que nadie esperaba: George Meikle Kemp, un carpintero y dibujante autodidacta que había recorrido a pie media Escocia estudiando abadías góticas. Presentó el proyecto con un nombre falso, temiendo que su falta de títulos le descalificara. Y su final es trágico: en 1844, una noche de niebla, Kemp cayó al canal de la Unión y se ahogó, sin ver terminada su obra.
Mira la base: bajo el arco, sentado en mármol blanco de Carrara, está Walter Scott con un libro, y a sus pies su perro Maida. Alrededor, en las hornacinas, decenas de personajes de sus novelas. Si tienes buenas piernas, puedes subir los 287 escalones hasta lo alto, cada vez más estrechos. Escocia le debe mucho a Scott: con sus novelas inventó una imagen del país, romántica, de clanes y castillos, que todavía vende postales.
Y mira a tu alrededor, porque Princes Street es una rareza: una gran avenida con edificios solo en un lado. Donde ahora hay jardines y vías de tren, en el valle, hubo un lago, el Nor' Loch, sucio y maloliente, que empezó a desecarse en 1759. Los vecinos de la New Town pelearon en los tribunales para que nadie construyera al otro lado y les tapara la vista del castillo, y ganaron. La estación de ahí abajo se llama Waverley, como la primera novela de Scott: quizá la única gran estación del mundo con nombre de novela.
Enfrente queda el edificio de los antiguos almacenes Jenners, fundados en 1838 y cerrados en 2020, y hacia el este, la torre del reloj del hotel Balmoral, que va siempre tres minutos adelantado para que nadie pierda el tren... salvo en Nochevieja. Cruza Princes Street con cuidado y sube por St Andrew Street hasta la plaza con una columna altísima en el centro.