Castillo de Edimburgo: la fortaleza sobre el volcán
Why is it significant?
Delante de ti se abre la puerta del Castillo de Edimburgo, y a cada lado te vigilan dos guerreros de bronce: William Wallace y Robert the Bruce, los héroes de las guerras de independencia contra Inglaterra. Llevan ahí desde 1929, montando guardia sobre una roca que lleva allí muchísimo más tiempo.
Key Facts
| Place | Castillo de Edimburgo: la fortaleza sobre el volcán |
|---|---|
| Address | Castlehill, Edinburgh EH1 2NG, UK |
| Geo Coordinates | 55.94860, -3.20040 |
| Part of Walk | Edimburgo: del Castillo a Holyrood por la Royal Mile |
| Generated | Generated |
Delante de ti se abre la puerta del Castillo de Edimburgo, y a cada lado te vigilan dos guerreros de bronce: William Wallace y Robert the Bruce, los héroes de las guerras de independencia contra Inglaterra. Llevan ahí desde 1929, montando guardia sobre una roca que lleva allí muchísimo más tiempo.
Porque todo esto se asienta sobre la chimenea de un volcán apagado hace unos 350 millones de años. Los glaciares rasparon después la tierra blanda de alrededor y dejaron en pie la roca dura, con tres caras casi verticales. Era imposible no construir un castillo aquí. Dentro, el edificio más antiguo de toda la ciudad es una capillita minúscula, la de Santa Margarita, levantada hacia 1130 por el rey David I en memoria de su madre. Ha sobrevivido a asedios, bombardeos y a una larga temporada como almacén de pólvora.
Y la roca no siempre ganó. En 1314, cuenta el poeta John Barbour, un puñado de hombres del bando de Bruce trepó de noche por la cara norte, guiados por un soldado que de joven bajaba por ahí a escondidas para ver a su amada en la ciudad. Sorprendieron a la guarnición inglesa y tomaron el castillo. Bruce mandó derribar sus defensas para que nadie pudiera volver a usarlas contra él.
Ahí dentro se guardan las joyas de la corona escocesa, las más antiguas de las islas británicas: corona, cetro y espada. Tras la unión con Inglaterra, en 1707, las encerraron en un cofre, y la gente acabó creyendo que se habían perdido. En 1818 Walter Scott consiguió permiso para abrirlo... y allí seguían. A su lado estuvo, hasta 2024, la Piedra del Destino, sobre la que se coronaban los reyes escoceses. Eduardo I se la llevó a Londres en 1296, cuatro estudiantes escoceses la sacaron de la abadía de Westminster en la Navidad de 1950, volvió oficialmente a Escocia en 1996, y desde 2024 se expone en el nuevo museo de Perth, muy cerca de Scone, donde empezó su historia.
Si estás aquí a la una del mediodía, cualquier día menos el domingo, prepárate: desde 1861 un cañón dispara desde las murallas para que los barcos pudieran poner en hora sus relojes. Ahora date la vuelta y desanda la explanada, cuesta abajo, hasta la esquina donde empieza la calle. Busca una fuentecilla de bronce pegada al muro.