Gladstone's Land: una casa de la Royal Mile
Why is it significant?
Fíjate en esta casa alta y estrecha: seis plantas de piedra, ventanas pequeñas y, a pie de calle, dos arcos que forman un soportal. Así era una casa de la Royal Mile a principios del siglo XVII, y es casi un milagro que haya llegado entera hasta ti.
Key Facts
| Place | Gladstone's Land: una casa de la Royal Mile |
|---|---|
| Address | 477B Lawnmarket, Edinburgh EH1 2NT, UK |
| Geo Coordinates | 55.94940, -3.19370 |
| Part of Walk | Edimburgo: del Castillo a Holyrood por la Royal Mile |
| Generated | Generated |
Fíjate en esta casa alta y estrecha: seis plantas de piedra, ventanas pequeñas y, a pie de calle, dos arcos que forman un soportal. Así era una casa de la Royal Mile a principios del siglo XVII, y es casi un milagro que haya llegado entera hasta ti.
En 1617 la compró un comerciante llamado Thomas Gledstanes, que no se conformó con lo que tenía. Como el suelo dentro de las murallas era carísimo, hizo lo que hacía todo el mundo: crecer. Amplió la casa hacia arriba y también hacia delante, ganándole unos metros a la calle con una fachada nueva, y en la planta baja instaló tiendas tras esos arcos. Arriba, en los techos de madera, mandó pintar flores, frutas y motivos de colores que todavía se conservan.
Lo fascinante de estas casas, que aquí llaman lands, es que eran una ciudad vertical. En el mismo edificio vivían todas las clases sociales, una encima de otra: abajo los comercios, en las plantas del medio las familias acomodadas, y arriba, bajo los tejados, los más pobres. Un juez podía cruzarse cada mañana en la escalera con un deshollinador. Algunas casas de la Royal Mile llegaron a superar las diez plantas, y Edimburgo fue durante mucho tiempo una de las ciudades más abarrotadas de Europa.
Y no había alcantarillas. Por la noche, los vecinos vaciaban los cubos por la ventana gritando gardyloo, una deformación del francés gardez l'eau, cuidado con el agua. El que pasaba por debajo respondía, si le daba tiempo, haud yer hand, aguanta la mano. Por el humo de miles de chimeneas, a la ciudad la apodaron Auld Reekie, la vieja humeante... y lo que flotaba en el aire no era solo humo.
En la década de 1930 esta casa estuvo a punto de ser derribada por insalubre. La salvó el National Trust for Scotland, que la compró en 1934, y en la restauración salieron a la luz aquellos techos pintados. Sigue bajando por la Royal Mile unos ciento cincuenta metros, hasta la gran iglesia con la torre en forma de corona, y busca un corazón dibujado en el empedrado.