El Reichstag y su cúpula de cristal
Why is it significant?
Delante de ti se alza un palacio de piedra gris con cuatro torres en las esquinas y, encima, una cúpula de cristal que brilla como una lámpara encendida en pleno día. Sobre las columnas de la entrada, en letras de bronce, se lee Dem deutschen Volke: al pueblo alemán.
Key Facts
| Place | El Reichstag y su cúpula de cristal |
|---|---|
| Address | Platz der Republik 1, 11011 Berlin, Germany |
| Geo Coordinates | 52.51870, 13.37610 |
| Part of Walk | Berlín del Reichstag al Tiergarten: cúpulas, memoriales y la plaza que volvió de la nada |
| Generated | Generated |
Delante de ti se alza un palacio de piedra gris con cuatro torres en las esquinas y, encima, una cúpula de cristal que brilla como una lámpara encendida en pleno día. Sobre las columnas de la entrada, en letras de bronce, se lee Dem deutschen Volke: al pueblo alemán. Es el Reichstag, y pocas fachadas de Europa han visto tanto en tan poco tiempo.
Lo construyó el arquitecto Paul Wallot entre 1884 y 1894, para un parlamento imperial que el propio emperador miraba con desdén; se cuenta que Guillermo II lo llamaba la casa imperial de los monos. La famosa dedicatoria no llegó hasta 1916, en plena Primera Guerra Mundial, porque en palacio parecía demasiado democrática. Las letras salieron de la fundición de una familia judía berlinesa, los Loevy... un detalle que la historia posterior volvería amargo.
La noche del 27 de febrero de 1933, apenas cuatro semanas después de que Hitler fuera nombrado canciller, el edificio ardió. Dentro detuvieron a un joven comunista neerlandés, Marinus van der Lubbe, y al día siguiente un decreto de emergencia suspendió los derechos fundamentales. Quién estuvo realmente detrás del fuego todavía se discute; lo indiscutible es que los nazis lo usaron para aplastar a toda la oposición. Doce años después, en la primavera de 1945, soldados soviéticos tomaron el edificio en ruinas y escribieron sus nombres en las paredes, en cirílico, con carbón y tiza.
Esos grafitis siguen ahí dentro. Cuando el arquitecto británico Norman Foster rehízo el interior en los años noventa, se decidió conservarlos como cicatrices a la vista. Antes, en el verano de 1995, los artistas Christo y Jeanne-Claude envolvieron el Reichstag entero en tela plateada durante dos semanas, y millones de personas vinieron a ver un parlamento convertido en regalo. En 1999 el Bundestag volvió a reunirse aquí, bajo la cúpula nueva.
Esa cúpula es la clave de todo. Una rampa en espiral sube por dentro, y en el centro un cono cubierto de 360 espejos lanza la luz del día hacia el salón de plenos. La idea es tan sencilla como poderosa: los ciudadanos caminan literalmente por encima de sus diputados y pueden mirarles por encima del hombro. Ahora rodea el edificio hacia el sur y cruza la calle: entre los árboles te espera un pequeño claro donde el agua guarda silencio.