La Cancillería Federal y el Spreebogen

Why is it significant?

Delante de ti se abre un patio de honor flanqueado por dos alas bajas, y al fondo un cubo blanco con un enorme círculo recortado en la fachada, como el ojo de una lavadora gigante. Los berlineses, que no dejan pasar una, lo llaman exactamente así: die Waschmaschine, la lavadora.

Key Facts

PlaceLa Cancillería Federal y el Spreebogen
AddressWilly-Brandt-Straße 1, 10557 Berlin, Germany
Geo Coordinates52.52020, 13.36910
Part of WalkBerlín del Reichstag al Tiergarten: cúpulas, memoriales y la plaza que volvió de la nada
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Delante de ti se abre un patio de honor flanqueado por dos alas bajas, y al fondo un cubo blanco con un enorme círculo recortado en la fachada, como el ojo de una lavadora gigante. Los berlineses, que no dejan pasar una, lo llaman exactamente así: die Waschmaschine, la lavadora.

Es la Cancillería Federal, el despacho del jefe de gobierno alemán, obra de los arquitectos Axel Schultes y Charlotte Frank, terminada en 2001. Helmut Kohl la impulsó, pero nunca gobernó desde aquí; el primer inquilino fue Gerhard Schröder. Por eso circuló otro mote, el Kohlosseum. Se repite a menudo que es varias veces más grande que la Casa Blanca, y basta mirar la longitud de sus alas para creérselo.

Ahora busca en el patio una escultura de acero oxidado: dos brazos enormes que se buscan sin llegar a tocarse. Se titula Berlin y es obra del vasco Eduardo Chillida, del año 2000. Dos manos de hierro que casi se encuentran: no hay forma más sencilla de contar una ciudad partida en dos y cosida después. Un escultor de San Sebastián resumiendo Berlín frente a la puerta del canciller... a los berlineses les encanta ese detalle.

Pero la verdadera obra solo se entiende desde el aire. La Cancillería forma parte del llamado Band des Bundes, la cinta de la Federación: una larga franja de edificios que corre de oeste a este a través del meandro del Spree, el Spreebogen, y cruza el río dos veces. En su extremo oriental salta sobre el agua justo por donde pasaba la frontera entre los dos Berlines. Los arquitectos quisieron atar las dos orillas, las dos mitades, con una línea de hormigón y cristal.

Y un último detalle. En esta misma curva del río, el régimen nazi planeaba levantar la Gran Sala de su capital soñada, Germania: una cúpula gigantesca para más de ciento cincuenta mil personas. Nunca se construyó. Hoy, en su lugar, hay un césped donde los berlineses toman el sol y un edificio de gobierno con paredes de cristal. Sigue ahora el paseo junto al río hacia el oeste y verás un tejado curvo que parece una ostra a punto de abrirse.

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