Platja de Sant Sebastià y el Club Natació Barcelona

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Estás en la Platja de Sant Sebastià, la más meridional de la Barceloneta, y junto a la arena se extienden las piscinas y las pistas del Club Natació Barcelona. Si vienes un domingo de invierno, verás a gente mayor nadando en el mar con gorros de colores, como si el frío fuera solo un rumor.

Key Facts

PlacePlatja de Sant Sebastià y el Club Natació Barcelona
AddressPasseig de Joan de Borbó 93, 08039 Barcelona, Spain
Geo Coordinates41.37220, 2.18980
Part of WalkLa Barceloneta y el mar: pescadores, arroces y la bomba de Barcelona
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Estás en la Platja de Sant Sebastià, la más meridional de la Barceloneta, y junto a la arena se extienden las piscinas y las pistas del Club Natació Barcelona. Si vienes un domingo de invierno, verás a gente mayor nadando en el mar con gorros de colores, como si el frío fuera solo un rumor.

Este club nació en 1907 y es el decano de la natación española. Lo fundó un grupo de entusiastas que querían convertir en deporte algo que entonces parecía una excentricidad: nadar por gusto. Ese mismo año inventaron una tradición que sigue viva, la Copa Nadal, una travesía a nado por el agua del puerto que se celebra cada día de Navidad. Más de un siglo después, cientos de nadadores siguen lanzándose al agua fría el 25 de diciembre, y el público aplaude desde el muelle.

Antes de los clubes, llegaron los baños. A finales del siglo XIX, la playa de la Barceloneta se llenó de balnearios de madera, con casetas para cambiarse, y el baño de mar se vendía como remedio para la salud, casi como una receta médica. Hombres y mujeres se bañaban por separado, con trajes que cubrían casi todo el cuerpo, y entrar al agua era un ritual con horarios y normas.

Y donde hay bañistas, hay hambre. Alrededor de la playa fueron apareciendo merenderos y casetas donde se comía pescado frito y arroz con vistas al agua, y las familias obreras bajaban los domingos con la fiambrera. La comida junto al mar dejó de ser cosa de pescadores y se convirtió en la gran fiesta semanal de Barcelona: el arroz del domingo, con la arena todavía en los pies.

Esos merenderos acabaron convirtiéndose en algo legendario, y luego desaparecieron casi de un día para otro. La prueba está un poco más adelante, plantada en la arena. Sigue por el paseo marítimo hacia el norte hasta una extraña torre de cubos oxidados.

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