Mercat de Santa Caterina: el tejado de colores

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Delante de ti, un tejado que ondula como un mar de colores: miles de piezas hexagonales de cerámica en verdes, naranjas, amarillos y rojos, ondeando sobre una fachada antigua de arcos blancos. Es el Mercat de Santa Caterina, y lo que ves desde aquí es solo una parte de su historia.

Key Facts

PlaceMercat de Santa Caterina: el tejado de colores
AddressAvinguda de Francesc Cambó 16, 08003 Barcelona, Spain
Geo Coordinates41.38610, 2.17850
Part of WalkPicasso en Barcelona: el Born, la Ribera y Santa Maria del Mar
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Delante de ti, un tejado que ondula como un mar de colores: miles de piezas hexagonales de cerámica en verdes, naranjas, amarillos y rojos, ondeando sobre una fachada antigua de arcos blancos. Es el Mercat de Santa Caterina, y lo que ves desde aquí es solo una parte de su historia.

Aquí se levantaba el convento de Santa Caterina, de los dominicos, uno de los grandes conventos góticos de la ciudad. En el verano de 1835, en plena ola de revueltas anticlericales, ardieron varios conventos de la ciudad, y este fue uno de ellos: incendiado, abandonado y poco después derribado. En su lugar se abrió, a mediados del siglo XIX, un mercado, uno de los primeros mercados cubiertos de Barcelona.

A finales del siglo XX el mercado estaba agotado, y el encargo de renovarlo fue para Enric Miralles y Benedetta Tagliabue. Conservaron los muros del XIX y pusieron encima este tejado imposible, con cientos de miles de piezas de cerámica cuyos colores evocan las frutas y verduras de los puestos. Miralles murió en el año 2000, antes de ver la obra terminada, y el mercado reabrió en 2005, completado por Tagliabue, su socia y esposa.

Y bajo los pies hay más. Durante las obras aparecieron los cimientos del antiguo convento, y una parte se dejó a la vista. Así que en un solo edificio conviven un convento medieval, un mercado del siglo XIX y una cubierta del XXI. Es casi un resumen de Barcelona: la ciudad pocas veces borra del todo su pasado... lo entierra, lo reutiliza o lo cubre de colores.

Para quien mira con ojos de pintor, este tejado es una paleta gigante tendida al sol, y la mejor vista es desde arriba, desde cualquier azotea vecina. Camina ahora hacia el sur por las calles del barrio, cruza Carrer de la Princesa y entra en Carrer de Montcada, la calle de los palacios.

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