Plaça del Rei: el palacio, el Tinell y la llegada de Colón

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Entra en la plaza y sitúate frente a la escalinata en abanico que sube hacia un gran portal. Junto a ella asoman la fachada de la capilla real y una torre de cinco pisos llena de galerías, el Mirador del Rei Martí. Todo es piedra dorada, sin un solo cartel moderno a la vista.

Key Facts

PlacePlaça del Rei: el palacio, el Tinell y la llegada de Colón
AddressPlaça del Rei, 08002 Barcelona, Spain
Geo Coordinates41.38410, 2.17730
Part of WalkBarcelona bajo tus pies: el Barrio Gótico, el Call y dos mil años de Barcino
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Entra en la plaza y sitúate frente a la escalinata en abanico que sube hacia un gran portal. Junto a ella asoman la fachada de la capilla real y una torre de cinco pisos llena de galerías, el Mirador del Rei Martí. Todo es piedra dorada, sin un solo cartel moderno a la vista. Es la plaza más medieval de Barcelona.

Aquí estaba el Palau Reial Major, la residencia de los condes de Barcelona, que con el tiempo fueron también reyes de Aragón. Detrás de ese portal se abre el Saló del Tinell, levantado a mediados del siglo XIV por orden de Pedro el Ceremonioso: una sala enorme sostenida por grandes arcos de piedra, sin columnas en medio, uno de los espacios civiles más impresionantes del gótico europeo.

Y esa escalinata guarda una tradición famosa. Se cuenta que en abril de 1493, al volver de su primer viaje, Cristóbal Colón fue recibido aquí por los Reyes Católicos, y que llegó acompañado de indígenas americanos, papagayos y objetos de oro para mostrarlos a la corte. Los historiadores discuten dónde fue exactamente el encuentro, pero que los reyes recibieron a Colón en Barcelona aquella primavera es seguro.

Ahora piensa en lo que hay bajo tus zapatos. En 1931, para salvarla de las obras de Via Laietana, se trasladó piedra a piedra una casa gótica, la Casa Padellàs, hasta un solar junto a esta plaza. Al excavar sus nuevos cimientos apareció la ciudad romana. Hoy, desde el museo de historia de la ciudad, se puede caminar bajo tierra por calles de Barcino, entre una lavandería, talleres de salazón y una bodega donde se hacía vino.

Has hecho el camino completo: de las tumbas de fuera de la muralla a la cima del Mons Taber, del foro a la judería, de las bombas de 1938 a los salones de los reyes. Todo cabe en unos pocos cientos de metros, apilado capa sobre capa, como las páginas de un libro que nadie ha terminado de escribir. Siéntate en la escalinata, deja que el eco de la plaza haga el resto... y disfruta de la Barcelona más antigua.

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