La muralla romana y Ramon Berenguer el Gran

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Desde la acera de Via Laietana, mira la pared de piedra que se levanta detrás del jardín: torres romanas, un lienzo de muralla y, montada encima como si nada, la silueta de una capilla gótica con su campanario. Delante, un jinete de bronce levanta el brazo.

Key Facts

PlaceLa muralla romana y Ramon Berenguer el Gran
AddressPlaça de Ramon Berenguer el Gran, 08002 Barcelona, Spain
Geo Coordinates41.38440, 2.17780
Part of WalkBarcelona bajo tus pies: el Barrio Gótico, el Call y dos mil años de Barcino
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Desde la acera de Via Laietana, mira la pared de piedra que se levanta detrás del jardín: torres romanas, un lienzo de muralla y, montada encima como si nada, la silueta de una capilla gótica con su campanario. Delante, un jinete de bronce levanta el brazo. Son siglos de historia apilados unos sobre otros.

La capilla es la de Santa Àgata, la capilla del antiguo palacio real, construida a principios del siglo XIV. Los constructores medievales no se molestaron en derribar la muralla: la usaron como cimiento. El gran salón del palacio, el Tinell, también se apoya en ella. Desde aquí estás viendo la espalda de la plaza en la que terminará este paseo.

El jinete es Ramon Berenguer III, llamado el Grande, conde de Barcelona a comienzos del siglo XII. Se casó con Dulce de Provenza y, con aquella boda, los condes de Barcelona pusieron un pie al otro lado de los Pirineos. La estatua la modeló el escultor Josep Llimona, uno de los grandes de la escultura modernista, aunque tardó décadas en llegar a este pedestal.

Y todo este paisaje existe gracias a una herida urbana. Hasta principios del siglo XX la muralla estaba tapada por casas pegadas a ella. Entonces, a partir de 1908, se abrió Via Laietana, una avenida recta que partió en dos la ciudad vieja para unir el puerto con el nuevo Eixample, a imitación de las grandes avenidas de las capitales europeas. Se derribaron cientos de edificios y desaparecieron calles enteras... y al demolerlos, y en las obras de las décadas siguientes, la muralla romana volvió a ver la luz. Lo que una obra destruyó, esa misma obra lo destapó.

Ahora vuelve a entrar en la ciudad romana. Sube por la Baixada de la Llibreteria y, por Carrer de la Freneria, llega al estrecho Carrer del Paradís. Antes de seguir, mira el suelo: allí hay una piedra redonda que marca el punto más alto de la vieja Barcino.

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