La Catedral de Barcelona y las trece ocas de Santa Eulàlia

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Desde lo alto de la escalinata, levanta la vista hacia la fachada: agujas finísimas, gabletes, pináculos como encaje de piedra. Parece el gótico más puro que hayas visto nunca... y, sin embargo, esta fachada es casi contemporánea de la Torre Eiffel.

Key Facts

PlaceLa Catedral de Barcelona y las trece ocas de Santa Eulàlia
AddressPla de la Seu, 08002 Barcelona, Spain
Geo Coordinates41.38400, 2.17640
Part of WalkBarcelona bajo tus pies: el Barrio Gótico, el Call y dos mil años de Barcino
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Desde lo alto de la escalinata, levanta la vista hacia la fachada: agujas finísimas, gabletes, pináculos como encaje de piedra. Parece el gótico más puro que hayas visto nunca... y, sin embargo, esta fachada es casi contemporánea de la Torre Eiffel.

La catedral empezó a construirse en 1298, sobre una basílica románica que a su vez se levantaba sobre una iglesia de los primeros cristianos. Las obras avanzaron durante siglo y medio, pero la fachada principal se quedó a medias durante unos cuatrocientos años, con un muro liso y pobre. Hasta que, a finales del siglo XIX, el banquero Manuel Girona se ofreció a pagarla. Se recuperó un diseño medieval del maestro Carles Galtés de Ruan, se adaptó, y en 1913 se coronó por fin la aguja central. Por eso, si te fijas, la fachada se ve más clara y afilada que los muros laterales, oscurecidos por siete siglos de historia.

Pero el alma del templo es una niña. La catedral está dedicada a Santa Eulàlia, una joven barcelonesa que, según la tradición, murió mártir hacia el año 304, durante la persecución del emperador Diocleciano. La leyenda cuenta que tenía trece años y que sufrió trece tormentos. Sus restos reposan en la cripta, bajo el altar mayor, en un sepulcro de alabastro del siglo XIV.

Ahora entra y busca el claustro. Entre naranjos, palmeras y una fuente cubierta de musgo viven trece ocas blancas, una por cada año de la santa. Graznan, vigilan y persiguen a algún turista despistado, como aquellas ocas que, según los romanos, salvaron el Capitolio. Y si vienes por Corpus, verás sobre el chorro de una fuente un huevo vacío que baila sin caerse: es l'ou com balla, una tradición que Barcelona conserva desde hace siglos.

Sal del claustro por la puerta que da a Carrer del Bisbe. Baja unos pasos por esa calle estrecha y toma a la derecha el callejón de Montjuïc del Bisbe. Al final se abre una plaza pequeña y silenciosa. Entra despacio... y fíjate en las paredes.

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