Carrer d'Avinyó y Les Demoiselles
Why is it significant?
Ahora caminas por Carrer d'Avinyó, una calle estrecha y recta del Barri Gòtic, con tiendas pequeñas, persianas pintadas y balcones de hierro que casi se tocan de un lado a otro. Si su nombre te suena, es por uno de los cuadros más famosos del siglo XX.
Key Facts
| Place | Carrer d'Avinyó y Les Demoiselles |
|---|---|
| Address | Carrer d'Avinyó, 08002 Barcelona, Spain |
| Geo Coordinates | 41.38070, 2.17770 |
| Part of Walk | Picasso en Barcelona: el Born, la Ribera y Santa Maria del Mar |
| Generated | Generated |
Ahora caminas por Carrer d'Avinyó, una calle estrecha y recta del Barri Gòtic, con tiendas pequeñas, persianas pintadas y balcones de hierro que casi se tocan de un lado a otro. Si su nombre te suena, es por uno de los cuadros más famosos del siglo XX.
En 1907, en París, Picasso pintó cinco mujeres desnudas, angulosas, con rostros que parecen máscaras, mirando de frente a quien las observa. Él lo llamaba el burdel. Años después, en 1916, cuando el cuadro se expuso por primera vez, un amigo suyo, el escritor André Salmon, le dio el título con el que el mundo lo conoce: Les Demoiselles d'Avignon.
¿Avignon, la ciudad francesa de los papas? Probablemente no. La explicación más repetida es que el cuadro recordaba un burdel de esta calle, Carrer d'Avinyó, que el joven pintor conocía de sus años barceloneses. Pero hay otras versiones, y en el círculo de Picasso circulaban también bromas sobre una abuela de Avignon. Lo honesto es decirlo así: la calle reclama el cuadro, y el cuadro nunca terminó de confirmarlo.
Lo que sí es seguro es lo que hizo esa pintura. Rompió la perspectiva, el cuerpo y la idea de belleza tal como la pintura europea los entendía desde el Renacimiento, y abrió el camino al cubismo. Desde 1939 cuelga en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Y en su origen, quizá, hay una calle de Barcelona por la que estás caminando ahora mismo.
Esa es la paradoja de la Barcelona de Picasso: la ciudad que lo formó como pintor académico fue también la que le mostró la noche, la miseria y los márgenes que luego llevaría a sus lienzos, sobre todo en la época azul. Sigue Avinyó hacia el norte, cruza Carrer de Ferran y continúa por las callejuelas del Gòtic hasta la Plaça Nova, junto a las torres romanas y la catedral.