La Mercè: los primeros cuadros de un adolescente
Why is it significant?
Fíjate en la fachada curva de piedra dorada y, en lo alto de la cúpula, en la gran estatua de la Virgen que se recorta contra el cielo, mirando hacia el puerto.
Key Facts
| Place | La Mercè: los primeros cuadros de un adolescente |
|---|---|
| Address | Plaça de la Mercè 1, 08002 Barcelona, Spain |
| Geo Coordinates | 41.37960, 2.17970 |
| Part of Walk | Picasso en Barcelona: el Born, la Ribera y Santa Maria del Mar |
| Generated | Generated |
Fíjate en la fachada curva de piedra dorada y, en lo alto de la cúpula, en la gran estatua de la Virgen que se recorta contra el cielo, mirando hacia el puerto. Es la Basílica de la Mercè, la casa de la patrona de Barcelona, y una de las pocas grandes iglesias barrocas de una ciudad que prefirió casi siempre el gótico.
La tradición cuenta que en 1218 la Virgen se apareció a Pere Nolasc para pedirle que fundara una orden dedicada a rescatar cautivos cristianos: los mercedarios. Y siglos después, en 1687, según la tradición, la ciudad la proclamó patrona tras verse libre de una plaga de langostas. Por eso, cada septiembre, la fiesta mayor de Barcelona lleva su nombre: la Mercè, con gigantes, castellers y fuegos.
Y ahora, Picasso. En la cercana Carrer de la Mercè vivió la familia Ruiz Picasso en sus primeros años barceloneses. Y en Carrer de la Plata, a unos pasos, Pablo tuvo con apenas quince años su primer taller, con la ayuda de su padre, que soñaba con verlo convertido en un pintor académico de éxito.
En aquellos años pintó dos cuadros grandes, pensados para triunfar en las exposiciones oficiales. En La primera comunión, de 1896, una niña vestida de blanco se arrodilla ante el altar, y la modelo fue su hermana Lola. En Ciencia y caridad, de 1897, el médico que toma el pulso a una enferma es su propio padre. Ese cuadro obtuvo una mención honorífica en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid. Su autor tenía quince años.
Los dos cuelgan hoy en el Museu Picasso, más adelante en este paseo. Míralos con atención cuando llegues: son lo mejor que podía pintar un alumno brillante del siglo XIX... y justo lo que él estaba a punto de hacer saltar por los aires. Camina hacia el norte y entra en Carrer d'Avinyó, una calle estrecha que sube hacia el corazón del Barri Gòtic.