Palau Güell: el palacio nocturno de Gaudí

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Ponte frente a la fachada de piedra gris y fíjate en las dos puertas: dos arcos parabólicos enormes, cerrados con rejas de hierro forjado que se enroscan como algas. Entre ellas, un escudo de Cataluña coronado por un pájaro de hierro con las alas abiertas.

Key Facts

PlacePalau Güell: el palacio nocturno de Gaudí
AddressCarrer Nou de la Rambla 3-5, 08001 Barcelona, Spain
Geo Coordinates41.37880, 2.17420
Part of WalkLa Rambla y el Raval de Barcelona: conventos perdidos, ópera en llamas y el gato de Botero
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Ponte frente a la fachada de piedra gris y fíjate en las dos puertas: dos arcos parabólicos enormes, cerrados con rejas de hierro forjado que se enroscan como algas. Entre ellas, un escudo de Cataluña coronado por un pájaro de hierro con las alas abiertas. Es el Palau Güell, una de las primeras grandes obras de Antoni Gaudí, y la única que levantó en el corazón de la ciudad vieja.

Su cliente fue Eusebi Güell, industrial textil, mecenas y, durante décadas, el gran protector de Gaudí. La casa se construyó entre 1886 y 1890. Y la pregunta que todos se hacen es: ¿por qué aquí, en una calle estrecha de un barrio obrero, cuando la burguesía empezaba a mudarse al elegante Eixample? La explicación más repetida es familiar: la casa paterna de Güell estaba en La Rambla, a dos pasos, y quiso quedarse cerca.

Por dentro, el palacio es un viaje vertical. En el sótano, Gaudí construyó unas caballerizas con columnas de ladrillo como setas gigantes, y una rampa para que los caballos bajaran. Arriba, el gran salón central sube varias plantas hasta una cúpula perforada por pequeños agujeros redondos. Con la luz del día, parecen estrellas en un cielo nocturno. Era el escenario de conciertos, misas privadas y reuniones de la alta sociedad.

Y luego está la azotea. Veinte chimeneas y ventiladores cubiertos de trencadís, fragmentos de cerámica de colores, como un pequeño bosque de árboles mágicos. Es aquí donde Gaudí empezó a jugar con lo que después haría famoso en el Park Güell y en la Pedrera. Desde 1984, el palacio forma parte del Patrimonio Mundial de la Unesco junto a otras obras suyas.

Con los años, la familia dejó el palacio, y el edificio pasó por épocas de abandono antes de quedar en manos de la Diputación de Barcelona, que lo restauró a fondo. Sigue ahora por Carrer Nou de la Rambla, alejándote del paseo, y gira a la izquierda: vas a salir a una rambla nueva, abierta hace solo un cuarto de siglo, presidida por un gato muy gordo.

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