Santa Maria del Pi: el rosetón y el pino
Why is it significant?
Párate en medio de la Plaça del Pi y mira la fachada: una pared enorme y casi lisa, rota solo por una portada y por un rosetón gigantesco, como un ojo redondo que te observa. A un lado, un campanario octogonal se alza por encima de los tejados, y en la plaza, entre el empedrado, crece un pino.
Key Facts
| Place | Santa Maria del Pi: el rosetón y el pino |
|---|---|
| Address | Plaça del Pi 7, 08002 Barcelona, Spain |
| Geo Coordinates | 41.38200, 2.17390 |
| Part of Walk | Barcelona bajo tus pies: el Barrio Gótico, el Call y dos mil años de Barcino |
| Generated | Generated |
Párate en medio de la Plaça del Pi y mira la fachada: una pared enorme y casi lisa, rota solo por una portada y por un rosetón gigantesco, como un ojo redondo que te observa. A un lado, un campanario octogonal se alza por encima de los tejados, y en la plaza, entre el empedrado, crece un pino.
Ese pino no es decoración: le da nombre a todo, a la iglesia, a la plaza y a las calles de alrededor. Se cuenta que aquí, fuera de la vieja muralla romana, crecía un gran pino junto a la primera iglesia, y desde hace siglos los vecinos procuran que siempre haya uno. Se ha replantado varias veces, porque en una plaza de piedra un árbol lo tiene difícil.
La iglesia que ves es gótico catalán en estado puro, levantada sobre todo en el siglo XIV. Por dentro es una sola nave inmensa, sin columnas que estorben, pensada para que una multitud pudiera ver y escuchar al predicador. Y el rosetón mide unos diez metros de diámetro, uno de los más grandes de su época. Cuando el sol de la tarde lo atraviesa, el suelo se llena de manchas de colores.
Ese cristal, sin embargo, no es el original. En julio de 1936, al comenzar la Guerra Civil, la iglesia ardió y el rosetón se perdió. Se rehízo en las décadas siguientes, con paciencia, a partir de lo que se sabía del antiguo. Muchas iglesias de Barcelona vivieron incendios en aquellos días, y lo que hoy parece intacto es, a menudo, fruto de una larga reconstrucción.
Date una vuelta por las tres plazas que abrazan la iglesia: la del Pi, la de Sant Josep Oriol y la diminuta Placeta del Pi. Los fines de semana suele haber pintores y puestos de productos artesanos. Después baja hacia el sur por Carrer d'en Quintana, cruza Carrer de Ferran y entra por el pasaje porticado en una plaza llena de palmeras.