Estadi Olímpic Lluís Companys: los Juegos que no fueron

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Mira la fachada: piedra clara, columnas, esculturas de jinetes y atletas, un aire solemne de los años veinte. Parece un edificio antiguo, y lo es. Pero detrás de esa fachada hay un estadio de 1992.

Key Facts

PlaceEstadi Olímpic Lluís Companys: los Juegos que no fueron
AddressPasseig Olímpic, 08038 Barcelona, Spain
Geo Coordinates41.36470, 2.15560
Part of WalkMontjuïc, la montaña escaparate de Barcelona: de la Exposición de 1929 a los Juegos de 1992
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Mira la fachada: piedra clara, columnas, esculturas de jinetes y atletas, un aire solemne de los años veinte. Parece un edificio antiguo, y lo es. Pero detrás de esa fachada hay un estadio de 1992. Cuando lo renovaron para los Juegos, conservaron el muro exterior y excavaron por dentro, bajando el terreno de juego para ganar gradas.

Se construyó para la Exposición de 1929, y desde entonces tuvo un sueño: unos Juegos Olímpicos. Barcelona se presentó a los de 1936, pero el Comité Olímpico eligió Berlín, que pronto quedaría en manos de Hitler. Como protesta, se organizó aquí una alternativa: la Olimpiada Popular, con miles de deportistas de muchos países, abierta a todos.

Debía inaugurarse el 19 de julio de 1936. La víspera estalló la sublevación militar que dio comienzo a la Guerra Civil. Los deportistas, que ya estaban en la ciudad, oyeron los disparos en las calles. La Olimpiada nunca se celebró. Algunos de aquellos atletas extranjeros, en lugar de volver a casa, se quedaron a luchar en el frente.

Hicieron falta cincuenta y seis años para que el sueño se cumpliera. El 25 de julio de 1992, en la ceremonia inaugural, el arquero paralímpico Antonio Rebollo disparó una flecha encendida hacia el pebetero, y la llama olímpica se encendió ante millones de espectadores. Muchos todavía discuten si la flecha entró de verdad o pasó por encima. Lo importante es que el pebetero se encendió, y que ese momento se convirtió en una de las imágenes más famosas de los Juegos.

El pebetero sigue ahí, en lo alto del graderío. Desde 2001 el estadio lleva el nombre de Lluís Companys, el presidente de la Generalitat cuya historia termina, muy cerca, en el castillo de esta misma montaña. Ahora toma la avenida hacia el este, hacia el lado del puerto: busca un edificio blanco de luces cenitales, que fue la casa de un pintor que jugaba con estrellas.

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