MNAC: los frescos que bajaron de los Pirineos
Why is it significant?
Recupera el aliento en la terraza y date la vuelta: toda Barcelona está a tus pies. La Font Màgica, las torres venecianas, la Plaça d'Espanya y, al fondo, la Sagrada Família y la sierra de Collserola.
Key Facts
| Place | MNAC: los frescos que bajaron de los Pirineos |
|---|---|
| Address | Palau Nacional, Parc de Montjuïc s/n, 08038 Barcelona, Spain |
| Geo Coordinates | 41.36860, 2.15350 |
| Part of Walk | Montjuïc, la montaña escaparate de Barcelona: de la Exposición de 1929 a los Juegos de 1992 |
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Recupera el aliento en la terraza y date la vuelta: toda Barcelona está a tus pies. La Font Màgica, las torres venecianas, la Plaça d'Espanya y, al fondo, la Sagrada Família y la sierra de Collserola. A tu espalda, el gran palacio de la cúpula: el Palau Nacional, el edificio estrella de la Exposición de 1929.
Se construyó como gran pabellón de la Exposición, y nadie pensaba que tuviera que durar. Pero en 1934 se instaló aquí el Museu d'Art de Catalunya, y hoy es el Museu Nacional d'Art de Catalunya, el MNAC. Su gran tesoro está en las salas del románico, y su historia empieza con un escándalo.
En 1919, unos marchantes compraron las pinturas murales de la iglesia de Santa Maria de Mur, en el Pirineo, las arrancaron y las sacaron del país. Acabaron en un museo de Boston. Barcelona se alarmó: decenas de iglesias de montaña, medio abandonadas, guardaban frescos del siglo XII, y estaban a punto de dispersarse por medio mundo.
La respuesta fue una operación asombrosa. Entre 1919 y 1923, con técnicos italianos especialistas, se arrancaron los frescos de muchas iglesias pirenaicas con una técnica llamada strappo: se pegaba una tela a la pintura con cola, se tiraba con cuidado, y la capa de color se desprendía del muro. Luego se trasladaba a Barcelona y se colocaba en una nueva pared. Dentro del museo verás ábsides enteros reconstruidos, a la altura original, como si estuvieras en la montaña. El más famoso es el Cristo en majestad de Sant Climent de Taüll, de 1123, con sus ojos enormes que te miran desde hace nueve siglos.
Hay quien todavía discute si fue un rescate o un expolio. Lo cierto es que, sin aquella operación, muchas de esas pinturas estarían hoy en colecciones extranjeras. Ahora rodea el palacio y sigue subiendo hacia el sur, hacia la explanada olímpica: busca en el cielo una aguja blanca que se inclina como un atleta.