Fundació Joan Miró: la casa blanca de un pintor

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Tienes delante un edificio blanco y bajo, de patios y terrazas, con unas lucernarias curvas en el tejado que parecen olas congeladas. Nada de cúpulas ni columnas: después de los palacios de 1929, este lugar respira de otra manera. Es la Fundació Joan Miró, abierta en 1975.

Key Facts

PlaceFundació Joan Miró: la casa blanca de un pintor
AddressParc de Montjuïc s/n, 08038 Barcelona, Spain
Geo Coordinates41.36860, 2.16010
Part of WalkMontjuïc, la montaña escaparate de Barcelona: de la Exposición de 1929 a los Juegos de 1992
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Tienes delante un edificio blanco y bajo, de patios y terrazas, con unas lucernarias curvas en el tejado que parecen olas congeladas. Nada de cúpulas ni columnas: después de los palacios de 1929, este lugar respira de otra manera. Es la Fundació Joan Miró, abierta en 1975.

Miró nació en Barcelona en 1893, en un pasaje cerca de La Rambla, y quiso dejar a su ciudad un lugar donde su obra se estudiara y donde trabajaran artistas jóvenes. Para el edificio llamó a un amigo de toda la vida, el arquitecto Josep Lluís Sert, que había vivido años en el exilio en Estados Unidos. Sert diseñó salas pensadas para la luz natural: esas curvas del tejado recogen la luz del cielo y la dejan caer suavemente sobre los cuadros.

Dentro hay una pieza que te recomiendo no perderte: la fuente de mercurio de Alexander Calder. Sí, mercurio de verdad, el metal líquido, que corre plateado por una escultura de chapa detrás de un cristal de protección. Calder la creó para el pabellón de la República Española en la Exposición de París de 1937, el mismo pabellón donde Picasso presentó el Guernica. El mercurio venía de las minas de Almadén, y la fuente era un homenaje a sus mineros en plena guerra.

En aquel mismo pabellón de 1937, Miró pintó un gran mural, El segador, un campesino catalán con la hoz en alto. Tras la exposición, aquel mural se perdió, y hoy solo se conoce por fotografías. Es una de las grandes ausencias de la historia del arte, y en esta casa se nota.

Miró murió en Palma de Mallorca en 1983, y está enterrado en el cementerio de esta misma montaña, al otro lado de la ladera. Ahora sigue por la Avinguda de Miramar hacia el este y luego sube hacia la estación del teleférico: hay un jardín tranquilo a sus pies.

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