Amstel Hotel: el palacio junto al río
Why is it significant?
Al final de la orilla se alza un gran edificio blanco, con tejados de pizarra y aire de palacio francés, mirando al río como si le perteneciera. Es el Amstel Hotel, abierto en 1867, y durante generaciones el hotel más elegante de Ámsterdam. ¿Recuerdas al médico del busto en el Sarphatipark?
Key Facts
| Place | Amstel Hotel: el palacio junto al río |
|---|---|
| Address | Professor Tulpplein 1, 1018 GX Amsterdam, Netherlands |
| Geo Coordinates | 52.36010, 4.90520 |
| Part of Walk | Ámsterdam con hambre: De Pijp, el mercado Albert Cuyp y el Amstel |
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Al final de la orilla se alza un gran edificio blanco, con tejados de pizarra y aire de palacio francés, mirando al río como si le perteneciera. Es el Amstel Hotel, abierto en 1867, y durante generaciones el hotel más elegante de Ámsterdam.
¿Recuerdas al médico del busto en el Sarphatipark? Este edificio también es idea suya. Samuel Sarphati pensaba que una capital moderna necesitaba un gran hotel a la altura de los de París o Londres, para atraer viajeros, dinero y prestigio. Murió en 1866, un año antes de la inauguración, y no llegó a ver encendidas sus lámparas.
El arquitecto fue Cornelis Outshoorn, el mismo que había levantado para Sarphati el Paleis voor Volksvlijt, aquel palacio de hierro y cristal del que te hablé. El palacio estaba en la Frederiksplein, a pocos minutos a pie, donde hoy se alza la sede del banco central holandés. Ardió en 1929 y desapareció; el hotel, en cambio, sigue aquí, casi igual que hace más de ciento cincuenta años. De los dos sueños de cristal y piedra del doctor, sobrevivió el más tranquilo.
Por sus salones han pasado reyes, jefes de Estado, actores de cine y estrellas del rock, y su terraza sobre el agua es uno de los rincones más fotografiados del río. Pero piensa en lo que era esto en 1867: el borde mismo de la ciudad, con prados al otro lado del agua. Construir aquí un palacio para viajeros ricos era una apuesta por el futuro, y la ciudad acabó creciendo hasta rodearlo.
Fíjate en la orientación del edificio: da la cara al río, no a la calle. En aquella época el Amstel todavía era una avenida de barcos, y la mejor vista era la del agua. Sigue la orilla hacia el norte unos cuatrocientos metros. Delante de ti aparecerá un puente blanco de madera, estrecho y elegante: la última parada.