Monumento Nacional del Holocausto con los Nombres
Why is it significant?
Entra entre los muros de ladrillo y camina despacio por los pasillos estrechos. Cada ladrillo que tienes a la altura de los ojos lleva grabado un nombre, una fecha de nacimiento y una edad. Detente en uno, cualquiera, y léelo en voz baja.
Key Facts
| Place | Monumento Nacional del Holocausto con los Nombres |
|---|---|
| Address | Weesperstraat, 1018 DN Amsterdam, Netherlands |
| Geo Coordinates | 52.36570, 4.90500 |
| Part of Walk | Ámsterdam judía: de los sefardíes y Spinoza a la memoria de la Plantage |
| Generated | Generated |
Entra entre los muros de ladrillo y camina despacio por los pasillos estrechos. Cada ladrillo que tienes a la altura de los ojos lleva grabado un nombre, una fecha de nacimiento y una edad. Detente en uno, cualquiera, y léelo en voz baja.
Es el Monumento Nacional del Holocausto con los Nombres, inaugurado en septiembre de 2021 y diseñado por el arquitecto Daniel Libeskind. Tiene más de ciento dos mil ladrillos: uno por cada judío, romaní o sinti de los Países Bajos asesinado durante la persecución nazi. Durante décadas no hubo en este país un lugar donde estuvieran todos los nombres juntos. La iniciativa partió del Comité Auschwitz neerlandés, y hubo que vencer años de trámites y protestas de vecinos antes de construirlo.
Desde el suelo no se aprecia, pero los muros forman cuatro letras hebreas que, vistas desde arriba, forman la palabra lezéjer, en memoria de. Las paredes superiores son de acero pulido, como espejos, y reflejan el cielo y a quienes caminan dentro. Encontrarás ladrillos de bebés de pocos meses junto a los de ancianos de noventa años. Y apellidos que ya conoces de este paseo, de familias sefardíes que llegaron desde la península ibérica hace cuatro siglos.
Piensa en todo lo que has visto hoy. La casa de un mercader sefardí, la isla de los talladores de diamantes, el taller de Rembrandt rodeado de vecinos judíos, la estatua de un filósofo expulsado y convertido en orgullo de su ciudad. La Esnoga con sus velas, la plaza de la huelga, el teatro de las deportaciones, la guardería de los niños rescatados. Cuatro siglos de vida judía en Ámsterdam, la ciudad que los sefardíes llamaban la Jerusalén de Occidente, y la catástrofe que la arrancó en menos de cuatro años.
Este monumento no explica nada. Simplemente devuelve a cada persona lo único que se intentó borrar: su nombre. Aquí termina el paseo. Si quieres, antes de irte, busca un ladrillo con un apellido que te resulte familiar... y quédate un momento con él.