Huis De Pinto, el palacio de un sefardí
Why is it significant?
Busca en la calle ancha una fachada clara y señorial, con pilastras y una balaustrada en lo alto, que destaca entre las casas de ladrillo como un invitado vestido de gala. Es la Huis De Pinto, y con ella empieza el barrio que los amsterdameses llamaron durante siglos la Jodenbuurt, el barrio judío.
Key Facts
| Place | Huis De Pinto, el palacio de un sefardí |
|---|---|
| Address | Sint Antoniesbreestraat 69, 1011 HB Amsterdam, Netherlands |
| Geo Coordinates | 52.37010, 4.90090 |
| Part of Walk | Ámsterdam judía: de los sefardíes y Spinoza a la memoria de la Plantage |
| Generated | Generated |
Busca en la calle ancha una fachada clara y señorial, con pilastras y una balaustrada en lo alto, que destaca entre las casas de ladrillo como un invitado vestido de gala. Es la Huis De Pinto, y con ella empieza el barrio que los amsterdameses llamaron durante siglos la Jodenbuurt, el barrio judío.
La casa la compró en 1651 Isaac de Pinto, miembro de una familia sefardí que había huido de Portugal. Los De Pinto eran descendientes de judíos de la península ibérica, obligados a convertirse al cristianismo y perseguidos después por la Inquisición. Muchos de ellos llegaron a Ámsterdam a finales del siglo XVI y principios del XVII, atraídos por una ciudad donde, sin ser iguales, podían vivir abiertamente como judíos. Hablaban portugués en casa y usaban el español como lengua de cultura, de la poesía y de los libros religiosos. La familia hizo fortuna en el comercio y reformó la casa a la italiana en la década de 1680, con techos pintados que todavía se conservan.
Los judíos de Ámsterdam le dieron a la ciudad un apodo que aún usa todo el mundo: Mokum. Viene de la palabra hebrea makom, que significa lugar, y en el yidis de los judíos alemanes y polacos quería decir algo así como la ciudad, el sitio. Hoy la usan los amsterdameses sin saber de dónde viene, y la oirás en canciones de fútbol.
Esta casa estuvo a punto de desaparecer. En los años setenta, el ayuntamiento planeaba abrir aquí una gran avenida de cuatro carriles, y la casa estaba en el camino. Vecinos, ocupas y defensores del patrimonio la salvaron, y en 1975 se convirtió en biblioteca pública. Recuérdalo durante este paseo: gran parte del barrio judío que vas a recorrer no la destruyó solo la guerra, sino también las excavadoras de la posguerra.
Ahora camina hacia el este, cruza el canal y entra en la antigua isla de Uilenburg. Busca en la Nieuwe Uilenburgerstraat, en el número 91, un edificio de ladrillo de aire clásico. Es una sinagoga que sobrevivió a casi todo.