El Jardín del Turia y los Puentes Históricos de Valencia: Del Gótico a Calatrava

Un paseo verde de nueve kilómetros reconvertido en oasis urbano, desde las torres medievales hasta la vanguardia

Valencia · 12 stops · 30 min audio · Generated

  1. 1. Puente de Serranos y Vistas del Antiguo Cauce

    Plaça de la Crida, 46003 València, Spain

    Párate en el centro del pretil del Puente de Serranos y contempla hacia el este el frondoso parque que se extiende bajo tus pies en una cinta ininterrumpida de vegetación mediterránea. Este sobrio viaducto de piedra caliza fue la principal entrada triunfal a la urbe medieval, concebido como un baluarte ceremonial por el que hacían su entrada solemne reyes, embajadores y cortejos foráneos. Su sólida fábrica de sillería de Alcublas, con nueve arcos apuntados de cantería y robustos tajamares triangulares, fue erigida entre 1512 y 1518 por el maestro cantero Pere Compte y sus sucesores tras una violenta avenida de aguas que arruinó la pasarela anterior.

    Resulta sobrecogedor pensar que bajo estos mismos arcos fluían antiguamente las aguas tempestuosas del río Turia, cuyas periódicas crecidas asolaron a la población durante siglos. El punto de inflexión definitivo aconteció en la fatídica jornada del catorce de octubre de 1957, cuando una riada colosal anegó tres cuartas partes de la ciudad histórica, alcanzando en algunos barrios más de tres metros de altura y provocando cerca de un centenar de víctimas mortales. La devastación obligó al Estado a aprobar el ambicioso Plan Sur, ejecutado entre 1965 y 1969, que desvió el curso del río varios kilómetros hacia el sur mediante un gigantesco cauce artificial excavado en la huerta.

    Tras el desvío, las autoridades franquistas proyectaron convertir el lecho seco en una autopista de circunvalación rápida de seis carriles de hormigón. Sin embargo, la ciudadanía valenciana protagonizó una movilización popular sin precedentes bajo el lema colectivo El llit del Túria és nostre i el volem verd. Aquella tenaz resistencia cívica logró salvar el cauce para el uso público, encomendándose en 1981 al reputado arquitecto Ricardo Bofill el diseño de un parque lineal que hoy supera los nueve kilómetros de longitud y conforma el mayor jardín puramente urbano de España.

    Fíjate en los sillares de piedra bajo la barandilla: muestran hornacinas góticas que alojaban santos protectores decapitados por los soldados de Napoleón durante el asedio bélico de 1812.

    Desciende hacia el andén fluvial y camina hacia el este por la senda botánica en dirección al vecino Puente de la Trinidad, el más antiguo de la urbe.

  2. 2. Puente de la Trinidad: El Decano del Río

    Carrer de la Trinitat, 46003 València, Spain

    Acércate a la barandilla de piedra de este solemne puente medieval y acaricia los desgastados sillares que han soportado más de seis siglos de historia valenciana. Estás pisando el puente más antiguo conservado en Valencia, levantado a partir de 1402 por orden del Consell municipal sobre los cimientos ruinosos de un viejo paso de madera arrasado por una riada otoñal. Frente a su cabecera norte se alza la fachada gótica del Real Monasterio de la Trinidad, fundado en 1445 por la reina doña María de Castilla, donde profesó como abadesa Sor Isabel de Villena, insigne escritora del Siglo de Oro valenciano.

    La construcción de este viaducto de diez arcos ojivales fue una auténtica hazaña de cantería financiada mediante un impuesto especial sobre la carne y el vino consumidos en la ciudad. Los canteros medievales labraron minuciosamente las dovelas de piedra caliza extraída de las canteras de Godella y Rocafort, dotando al puente de recios tajamares semicirculares capaces de cortar la fuerza del agua y proteger a los carruajes y rebaños de ganado que cruzaban hacia las comarcas del norte.

    En los ensanchamientos centrales del pretil destacan dos hornacinas o casalicios barrocos que albergan majestuosas esculturas labradas en mármol blanco de Carrara por el maestro genovés Giacomo Ponzanelli hacia 1693. Representan a San Luis Beltrán y a Santo Tomás de Villanueva, patronos y arzobispos insignes de la iglesia valenciana. Estas tallas sustituyeron a las imágenes góticas precedentes que resultaron destruidas por impactos de cañón durante la invasión de las tropas napoleónicas en 1809.

    Si bajas la mirada hacia los pilares inferiores, podrás descubrir marcas de cantero con formas de compás, estrellas y flechas cinceladas por los oficiales de obra para contabilizar su jornal.

    Cruza hacia la ribera norte y acércate a la puerta barroca del Museo de Bellas Artes de Valencia, situado a escasos metros del puente.

  3. 3. Museo de Bellas Artes de Valencia San Pío V

    Carrer de Sant Pius V, 9, 46010 València, Spain

    Alza la vista hacia la imponente fachada de ladrillo tostado y piedra dorada rematada por dos torres cuadrangulares y una cúpula de teja azul brillante que resplandece al sol de la mañana. Este colosal conjunto palaciego comenzó a edificarse en 1683 como Colegio Seminario de San Pío V por mandato del influyente arzobispo Juan Tomás de Rocabertí, bajo la dirección del insigne arquitecto barroco fray Juan Bautista Pérez Castiel. Su propósito inicial era formar al clero secular valenciano, pero el devenir histórico lo convirtió sucesivamente en academia militar, cuartel de caballería y hospital de beneficencia durante los convulsos años del siglo diecinueve.

    En 1946 el complejo fue recuperado como sede definitiva del Museo de Bellas Artes de Valencia, convirtiéndose con el paso de las décadas en la segunda pinacoteca más importante y rica de toda España, solo por detrás del Museo del Prado de Madrid. Sus salas custodian más de dos mil piezas catalogadas que abarcan desde tablas góticas doradas de primitivos valencianos como Jacomart, Joan Reixach y Gonçal Peris, hasta lienzos universales firmados por maestros de la talla de Francisco de Goya, José de Ribera, el Greco, Murillo y El Bosco.

    La joya indiscutible de su colección áurea es el conmovedor Autorretrato de Diego Velázquez, pintado hacia 1650 con una pincelada libre y desleída de asombrosa modernidad, donado al museo en 1911 por el erudito Francisco Martínez Blanch. Asimismo, la pinacoteca consagra una suntuosa sala monográfica al maestro Joaquín Sorolla, exhibiendo más de cuarenta obras luminosas que capturan con maestría inigualable el fulgor de la arena, las velas latinas y el oleaje turquesa de las playas valencianas.

    En el patio interior se reconstruyó en 2007 el claustro renacentista de mármol de Génova del desaparecido palacio del embajador Vich, salvado milagrosamente de la piqueta en 1859.

    Rodea el edificio hacia el este para cruzar la avenida e ingresar en los frondosos y centenarios Jardines del Real.

  4. 4. Jardines del Real o Viveros: Sombra y Memoria Regia

    Carrer de San Pío V, s/n, 46010 València, Spain

    Pasea bajo la frondosa bóveda vegetal de magnolios centenarios, gigantescos ficus y esbeltas palmeras de abanico que filtran la intensa luz mediterránea. Te encuentras en el corazón de los Jardines del Real, el parque histórico más entrañable y querido por los valencianos, emplazado exactamente en los terrenos que ocupó durante siglos el fastuoso Palacio Real de la Corona de Aragón. Este palacio regio tuvo su lejano origen en una almunia o alquería de recreo andalusí levantada en el siglo once por el monarca moro Abd al-Aziz, famosa por sus fuentes de azulejos y sus albercas rodeadas de limoneros y jazmines.

    Tras la conquista cristiana de Jaime el Conquistador en 1238, el palacio se transformó en la residencia habitual de los soberanos de la Corona de Aragón durante sus estancias en el Reino de Valencia. Los monarcas Pedro el Ceremonioso y Alfonso el Magnánimo ampliaron las dependencias reales con salones góticos de artesonados dorados, una gran casa de fieras con leones y leopardos traídos de Berbería y huertos botánicos donde se cultivaban exóticas especies medicinales importadas de Oriente.

    Sin embargo, durante el dramático asedio de la Guerra de la Independencia en marzo de 1810, los ingenieros militares españoles tomaron la trágica decisión estratégica de demoler por completo el Palacio Real para impedir que el mariscal francés Louis-Gabriel Suchet instalara en sus robustas torres baterías de cañones contra la urbe amurallada. Solo se salvaron los montículos de cascotes que hoy forman las dos colinas ajardinadas del parque y los cimientos de sillería exhumados en las excavaciones arqueológicas de 1986.

    El nombre de Viveros proviene de 1903, cuando el Ayuntamiento cedió los terrenos a la Sociedad de Amigos del País para cultivar semillas y esquejes de árboles destinados a reforestar la urbe.

    Abandona el parque por su cancela meridional y dirígete al río para cruzar el soberbio Puente del Real con sus templetes barrocos.

  5. 5. Puente del Real: Entrada Triunfal a la Ciudad

    Plaça del Pont del Real, 46003 València, Spain

    Párate frente a los majestuosos templetes de sillería labrada que custodian los pretiles centrales de este imponente viaducto renacentista. El Puente del Real fue concebido como el acceso monumental más prestigioso de Valencia, comunicando de forma directa la residencia de los monarcas en el Palacio Real con el recinto fortificado intramuros a través de la monumental Puerta del Real, derribada en 1865. Tras una devastadora avenida fluvial que pulverizó en 1517 la antigua estructura de madera, el arquitecto y maestro Joan Pasqual dirigió entre 1595 y 1598 la fábrica definitiva en sólida piedra de cantería, dotándola de diez arcos rebajados de portentosa factura.

    Observa con detenimiento los dos fastuosos casalicios barrocos que coronan el puente, esculpidos en piedra caliza en 1603 para conmemorar los solemnes desposorios reales del monarca Felipe Tercero con la archiduquesa Margarita de Austria, celebrados con fasto inusitado en la catedral valenciana. En sus hornacinas veneradas se erigen las figuras de bulto redondo de San Vicente Ferrer, dominico y predicador universal, y San Vicente Mártir, protomártir hispano y patrón primordial de la ciudad desde época romana.

    Durante cuatro siglos, todo personaje de la realeza, emisario papal o embajador extranjero que visitaba el Reino de Valencia debía desmontar de su cabalgadura sobre este puente para jurar solemnemente el respeto a los Fueros valencianos antes de cruzar la muralla. En 1877 la calzada superior fue ensanchada mediante elegantes ménsulas de hierro fundido para permitir el paso del flamante tranvía de sangre arrastrado por caballerías.

    Toca con las manos las hendiduras semicirculares labradas en la piedra de la balaustrada: servían como refugios o descansillos de seguridad donde los viandantes a pie podían resguardarse del atropello de los carruajes de carga y carretas que cruzaban a gran velocidad sobre el empedrado.

    Continúa el agradable descenso hacia el sudeste por los caminos del cauce ajardinado hasta vislumbrar la silueta blanca de la Peineta.

  6. 6. Puente de la Exposición: La Peineta de Calatrava

    Passeig de l'Albereda, 46010 València, Spain

    Contempla desde las praderas de césped la deslumbrante estructura de acero blanco que parece suspenderse en el aire con la gracilidad de una escultura moderna. Este audaz viaducto se construyó para reemplazar al histórico puente metálico de celosía levantado en 1909 con motivo de la fastuosa Exposición Regional Valenciana, que sucumbió arrastrado por las corrientes en la gran riada de 1957. El célebre arquitecto e ingeniero valenciano Santiago Calatrava ideó a principios de los años noventa esta audaz estructura, bautizada de inmediato con gracejo popular por los ciudadanos como La Peineta debido a su inconfundible parecido con el tocado de la indumentaria tradicional valenciana.

    La proeza técnica del viaducto reside en su único y potente arco de acero que se eleva catorce metros de altura con una inclinación exacta de setenta grados sobre el plano horizontal. Esta geometría dinámica sostiene un tablero de ciento treinta y un metros de longitud mediante una densa cortina de tirantes de acero tensado, permitiendo salvar la totalidad del lecho fluvial sin necesidad de clavar un solo pilar intermedio en el suelo del parque. La blancura inmaculada de su pintura de poliuretano resalta contra el verdor de los árboles y el azul intenso del cielo.

    Directamente bajo la estructura del puente se integra de manera orgánica la estación subterránea de metro de Alameda, diseñada simultáneamente por el propio Calatrava. Sus colosales bóvedas de hormigón visto y sus lucernarios rasantes permiten que la luz natural penetre hasta los andenes soterrados, fusionando el transporte público con la ingeniería artística de vanguardia.

    Toda la estructura metálica, con un peso superior a las dos mil seiscientas toneladas, fue completamente soldada en la orilla del cauce y desplazada sobre rieles en una sola mañana de 1995.

    Camina unos trescientos metros cauce abajo siguiendo la arboleda de plátanos de sombra hacia el aromático Puente de las Flores.

  7. 7. Puente de las Flores: El Tapiz Botánico Permanente

    Plaça d'Amèrica, 46004 València, Spain

    Alza la vista hacia la espectacular explosión cromática de flores frescas que tapizan por completo los pretiles de este concurrido viaducto urbano. Inaugurado en diciembre de 2002 durante el mandato de la alcaldesa Rita Barberá, el Puente de las Flores nació con la singular vocación de materializar en el paisaje urbano la célebre melodía del pasodoble Valencia compuesto en 1924 por el maestro José Padilla, cuya estrofa inmortaliza a esta ciudad como la tierra de las flores, de la luz y del amor. Sus barandillas albergan diez mil quinientas jardineras suspendidas que reciben riego computerizado por goteo varias veces al día.

    A lo largo del año se plantan en este puente más de veintiuna mil unidades florales seleccionadas cuidadosamente para resistir la brisa salina y la insolación mediterránea. En primavera florecen miles de geranios gitanilla y murcianas de tonos carmesí y fucsia; durante los meses estivales dominan las surfinias colgantes y las petunias de colores vivaces; en otoño se plantan elegantes ciclámenes violáceos; y en diciembre el puente entero se tiñe de rojo fuego con miles de flores de pascua navideñas.

    El contraste entre este tapiz vegetal suspendido y las copas de los chopos, naranjos y palmeras que crecen en el lecho del Turia convierte al paso en un mirador privilegiado. Desde su calzada se puede contemplar la apacible curva del río hacia el este, observando a miles de ciclistas y atletas que utilizan diariamente el circuito 5K de pavimento blando que discurre por la base del antiguo río.

    Aunque en sus inicios el coste de cambiar las flores tres veces al año generó gran controversia cívica, hoy es una de las postales más queridas y fotografiadas de Valencia.

    Cruza hacia el extremo sur para adentrarte en el sosiego peatonal del histórico Puente del Mar, situado a apenas doscientos metros.

  8. 8. Puente del Mar: Diez Arcos de Paz Peatonal

    Carrer de Navarro Reverter, 46004 València, Spain

    Pisa las anchas losas desgastadas de piedra caliza y déjate envolver por la absoluta serenidad de este puente enteramente peatonal que cruza el viejo lecho del río. El Puente del Mar es una de las joyas indiscutibles del patrimonio viario renacentista valenciano, erigido a partir de 1596 por el acreditado maestro cantero Francisco Serafín. Su misión era restablecer con solidez el cordón umbilical que unía la ciudad con el vital puerto marítimo del Grao, después de que una pavorosa riada en mayo de 1589 arrancara de cuajo el puente de vigas de madera que prestaba servicio a los mercaderes marineros.

    A diferencia de otros puentes de la ciudad, el Puente del Mar nunca admitió tráfico pesado moderno gracias a una visionaria intervención urbanística acometida en 1933 por el ilustre arquitecto municipal Javier Goerlich Lleó. Goerlich clausuró el acceso rodado y diseñó unas monumentales escalinatas neobarrocas de piedra en ambos extremos, complementándolas con dos amplios estanques circulares en el fondo del río donde los diez arcos ojivales de cantería y sus tajamares triangulares se reflejan sobre aguas tranquilas pobladas de nenúfares.

    En los pretiles centrales se erigen dos primorosos casalicios barrocos esculpidos en 1720 por el insigne maestro Francisco Vergara el Viejo. Uno cobija la conmovedora imagen de la Virgen de los Desamparados, patrona celestial a la que los marineros encomendaban sus vidas antes de zarpar a alta mar, y el otro rinde devoción a San Pascual Bailón, fraile alcantarino de extraordinaria popularidad entre las clases gremiales de la huerta valenciana.

    Fíjate en los bancos de piedra adosados a los pretiles: fueron esculpidos en el siglo dieciocho para que las comitivas fúnebres y los viajeros descansaran al abrigo de la brisa marina.

    Retoma el paseo hacia el sudeste por el sendero arbolado para encontrarte con el gran atrio acristalado del Palau de la Música.

  9. 9. Palau de la Música: Auditorio Acristalado y Cascada

    Passeig de l'Albereda, 30, 46023 València, Spain

    Párate al borde del gran estanque rectangular y contempla cómo la monumental fachada semicircular de vidrio transparente se refleja en las aguas en calma. El Palau de la Música de Valencia es el principal templo sonoro de la capital levantina, concebido por el prestigioso arquitecto José María de García de Paredes, galardonado con el Premio Nacional de Arquitectura, e inaugurado solemnemente en abril de 1987. El diseño persiguió con genialidad disolver las fronteras entre el espacio arquitectónico interior y la naturaleza del parque, abriendo el vestíbulo hacia las praderas mediante una colosal marquesina de vidrio abovedada.

    La sala sinfónica principal, bautizada como Sala Iturbi en memoria del insigne pianista y director de orquesta valenciano José Iturbi, posee una capacidad para mil setecientos noventa espectadores y está considerada por los solistas internacionales una de las salas con acústica más perfecta y cálida de toda Europa. El escenario está envuelto en nobles maderas de cedro y cerezo que actúan como una gigantesca caja de resonancia natural, sede estable de la prestigiosa Orquesta de Valencia fundada en 1943.

    En el exterior, dominando la explanada del río, se alza una colosal fuente luminosa diseñada por el legendario ingeniero Carles Buïgas, creador de las célebres fuentes mágicas de Montjuïc en Barcelona. En las noches estivales, la fuente despliega coreografías acuáticas al compás de partituras clásicas, mientras cascadas artificiales descienden desde la cubierta acristalada del auditorio vertiendo agua cristalina sobre el lago ornamental frente a decenas de palmeras datileras.

    Cada verano los jardines exteriores y las explanadas del lecho fluvial acogen los afamados festivales de bandas de música populares, donde cientos de agrupaciones sinfónicas de pueblos valencianos compiten interpretando pasodobles y marchas moras bajo las estrellas, manteniendo viva el alma de la tradición musical más arraigada de la geografía valenciana.

    Continúa caminando río abajo unos cuatrocientos metros hasta descubrir la asombrosa figura durmiente del Parque Gulliver.

  10. 10. Parque Gulliver: La Escultura Gigante Interactiva

    Jardín del Turia, Tram XII, 46023 València, Spain

    Contempla con asombro la descomunal figura de un gigante de setenta metros de longitud recostado sobre la arena dorada del antiguo lecho fluvial. Esta fascinante y pionera escultura transitable fue inaugurada en diciembre de 1990 gracias a la fértil alianza interdisciplinar entre el arquitecto Rafael Rivera, el maestro fallero Manolo Martín y el reconocido dibujante de cómic Sento Llobell. La obra se inspira en el clásico inmortal de la literatura universal publicado en 1726 por el escritor satírico Jonathan Swift, recreando con fidelidad plástica el instante en que el náufrago Lemuel Gulliver despierta apresado por los liliputienses.

    La genialidad de la instalación radica en que transforma a cada visitante en un habitante diminuto de Liliput. El cuerpo del gigante se convierte en un laberinto lúdico donde los niños y adultos trepan por las solapas de la casaca, escalan por colosales maromas de cáñamo tensadas hacia el suelo y se deslizan a toda velocidad por vertiginosos toboganes y rampas embutidas en los mechones de la cabellera, en los pliegues de los pantalones y en los tacones de los zapatos de época.

    La estructura interior está conformada por armaduras huecas de acero recubiertas de fibra de vidrio y resinas de poliéster tratadas con esmaltes antideslizantes de alta resistencia al impacto y al sol levantino. En su vientre hueco se alojan las salas de control técnico, enfermería y talleres infantiles. Tras una minuciosa restauración integral culminada a finales de 2022, el coloso recuperó su intensa paleta cromática original con vivos azules, amarillos y ocres.

    Observa con detenimiento el rostro modelado del gigante: sus ojos muy abiertos expresan una cómica mezcla de resignación y sorpresa bonachona ante la multitud de pequeños exploradores urbanos que trepan incansablemente sobre su pecho, tironeando de sus solapas y deslizándose por sus orejas gigantescas.

    Asciende hacia la calzada superior en dirección sur para contemplar los fabulosos dragones alados del Puente del Reino.

  11. 11. Puente del Reino y las Gárgolas de Bronce

    Gran Via del Marqués del Túria, 46005 València, Spain

    Alza la mirada hacia las cuatro imponentes criaturas aladas de bronce oscuro que montan guardia en los extremos de este viaducto monumental. Conocido unánimemente por los valencianos como el Puente de las Gárgolas, el Puente del Reino fue proyectado por el ingeniero de caminos Salvador Monleón Cremades e inaugurado solemnemente en diciembre de 1999. Con sus doscientos veinte metros de longitud sobre el antiguo cauce del río Turia, ostenta el récord de ser el puente más largo de toda la capital, uniendo la señorial Gran Vía del Marqués del Turia con la moderna avenida de Francia.

    Las cuatro gárgolas colosales que flanquean sus accesos alcanzan más de cuatro metros de altura y pesan cada una cerca de tres toneladas de bronce fundido a la cera perdida. Fueron modeladas por el célebre escultor Juan Martí con una estética fantástica y expresionista que bebe tanto de los bestiarios góticos medievales de la Lonja de la Seda como de las líneas estilizadas del art déco de entreguerras. Sus garras afiladas, alas membranosas desplegadas y rostros fieros parecen vigilar el incesante tráfico urbano como guardianes mitológicos de la urbe.

    La ornamentación del viaducto rinde un homenaje integral a la edad dorada de la forja levantina. Sus elegantes farolas de fundición de hierro reproducen sinuosos motivos florales y tallos vegetales inspirados en el modernismo botánico de principios del novecientos. Cuando cae el atardecer y las luminarias se encienden, la silueta oscura de las bestias recortadas contra el cielo anaranjado parece cobrar vida cinematográfica.

    Fíjate en los zócalos de piedra pulida bajo cada gárgola: fueron diseñados por los ingenieros con inclinaciones aerodinámicas y juntas elásticas especiales para amortiguar las vibraciones continuadas provocadas por el tráfico rodado, garantizando que el peso de tres toneladas de cada escultura permanezca inalterable ante cualquier temporal de viento de levante.

    Avanza unos cuatrocientos metros hacia el este hasta llegar al Puente de Monteolivete, donde el río dialoga con la vanguardia.

  12. 12. Puente de Monteolivete: Puerta a la Ciudad de las Artes

    Carrer d'Eduardo Boscà, 46023 València, Spain

    Detén tus pasos en el punto culminante del Puente de Monteolivete y contempla la impresionante panorámica de naves blancas que parece emerger de las aguas hacia el horizonte mediterráneo. Este singular viaducto constituye un diálogo arquitectónico irrepetible entre dos maestros de la ingeniería española contemporánea. Sus estribos y arcos parabólicos de hormigón blanco fueron diseñados a principios de los años noventa por el prestigioso ingeniero Juan José Arenas de Pablo, mientras que el tramo central fue adaptado por Santiago Calatrava para permitir que el inmenso lago artificial de la Ciudad de las Artes y las Ciencias fluyera armoniosamente bajo su trazado.

    Mirando hacia el sudeste se despliega uno de los horizontes arquitectónicos más vanguardistas del planeta. A la izquierda se alza la imponente coraza del Palau de les Arts Reina Sofía, con sus setenta y cinco metros de altura semejantes a un casco de guerrero legendario suspendido sobre el agua; en el centro parpadea la cúpula ovalada de L'Hemisfèric, el colosal ojo de la ciencia; y al fondo se proyecta la interminable columnata vertebrada de hormigón blanco del Museo de las Ciencias Príncipe Felipe.

    La construcción de este puente a finales del siglo veinte simbolizó el renacimiento definitivo de Valencia tras las décadas de aislamiento que sucedieron a las riadas. El antiguo cauce, amenazante y desolado, culmina aquí su metamorfosis como un pulmón verde de referencia mundial, donde la convivencia entre la memoria histórica, la vegetación autóctona y el futurismo crea una identidad urbana inigualable.

    Fíjate en el trencadís cerámico que reviste las bases de los estribos: utiliza los mismos fragmentos de azulejo blanco vidriado que recubren los edificios monumentales contiguos.

    Con esta gloriosa estampa de vanguardia despedimos nuestro viaje por el antiguo cauce del Turia: el río que regó el pasado de Valencia y floreció como su parque más querido y luminoso.