Puente del Mar: Diez Arcos de Paz Peatonal
Why is it significant?
Pisa las anchas losas desgastadas de piedra caliza y déjate envolver por la absoluta serenidad de este puente enteramente peatonal que cruza el viejo lecho del río.
Key Facts
| Place | Puente del Mar: Diez Arcos de Paz Peatonal |
|---|---|
| Address | Carrer de Navarro Reverter, 46004 València, Spain |
| Geo Coordinates | 39.46970, -0.36300 |
| Part of Walk | El Jardín del Turia y los Puentes Históricos de Valencia: Del Gótico a Calatrava |
| Generated | Generated |
Pisa las anchas losas desgastadas de piedra caliza y déjate envolver por la absoluta serenidad de este puente enteramente peatonal que cruza el viejo lecho del río. El Puente del Mar es una de las joyas indiscutibles del patrimonio viario renacentista valenciano, erigido a partir de 1596 por el acreditado maestro cantero Francisco Serafín. Su misión era restablecer con solidez el cordón umbilical que unía la ciudad con el vital puerto marítimo del Grao, después de que una pavorosa riada en mayo de 1589 arrancara de cuajo el puente de vigas de madera que prestaba servicio a los mercaderes marineros.
A diferencia de otros puentes de la ciudad, el Puente del Mar nunca admitió tráfico pesado moderno gracias a una visionaria intervención urbanística acometida en 1933 por el ilustre arquitecto municipal Javier Goerlich Lleó. Goerlich clausuró el acceso rodado y diseñó unas monumentales escalinatas neobarrocas de piedra en ambos extremos, complementándolas con dos amplios estanques circulares en el fondo del río donde los diez arcos ojivales de cantería y sus tajamares triangulares se reflejan sobre aguas tranquilas pobladas de nenúfares.
En los pretiles centrales se erigen dos primorosos casalicios barrocos esculpidos en 1720 por el insigne maestro Francisco Vergara el Viejo. Uno cobija la conmovedora imagen de la Virgen de los Desamparados, patrona celestial a la que los marineros encomendaban sus vidas antes de zarpar a alta mar, y el otro rinde devoción a San Pascual Bailón, fraile alcantarino de extraordinaria popularidad entre las clases gremiales de la huerta valenciana.
Fíjate en los bancos de piedra adosados a los pretiles: fueron esculpidos en el siglo dieciocho para que las comitivas fúnebres y los viajeros descansaran al abrigo de la brisa marina.
Retoma el paseo hacia el sudeste por el sendero arbolado para encontrarte con el gran atrio acristalado del Palau de la Música.