Recoleta, Avenida Alvear y palacios aristocráticos: la París del Sur

De la Basílica del Pilar y el Cementerio a Bellas Artes, la Floralis Genérica y Plaza San Martín

Buenos Aires · 12 stops · 30 min audio · Generated

  1. 1. Basílica Nuestra Señora del Pilar y claustros coloniales recoletos de 1732

    Junín 1904, C1113 CABA, Argentina

    Bienvenidos al señorial barrio de Recoleta comenzando ante la inmaculada fachada blanca de la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, la segunda iglesia más remota que sobrevive en pie en Buenos Aires. Consagrada solemnemente en octubre de 1732, el templo formaba parte del convento de los frailes franciscanos recoletos que llegaron a estas lomas pampeanas desoladas a comienzos del siglo dieciocho en busca de silencio y retiro espiritual, dando su nombre histórico a todo el vecindario.

    Proyectada por los talentosos arquitectos jesuitas Andrés Blanqui y Juan Bautista Prímoli, la iglesia exhibe una arquitectura colonial sobria con una sola torre campanario rematada por un reloj de sol y una cúpula revestida con mayólicas de colores.

    Al franquear su portal barroco, el visitante se sumerge en una atmósfera de recogimiento místico secular: el retablo mayor es una obra cumbre del barroco colonial americano tallada en madera de cedro paraguayo y recubierta con láminas de plata cincelada traída de las minas del Alto Perú en 1779. En los antiguos claustros conventuales funciona el Museo de Arte Religioso Los Claustros del Pilar, que exhibe cálices de oro macizo, casullas con bordados de hilo de plata de los siglos diecisiete y dieciocho, tallas coloniales de madera policromada y los primitivos confesionarios donde los monjes oraban en celdas austeras con vistas al Río de la Plata. En sus criptas subterráneas descansaron los restos de ilustres familias coloniales antes de la creación del contiguo camposanto municipal. La basílica fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1942. En las capillas laterales destacan imágenes devocionales coloniales de San Pedro de Alcántara y tallas policromadas veneradas desde hace siglos por las familias patricias porteñas.

    La blancura luminosa de sus paredes encaladas recortándose contra los árboles centenarios evoca los tiempos en que esta colina era un remanso campestre lejos del ajetreo virreinal.

    Salgamos hacia el atrio para ingresar al monumental portal neoclásico del Cementerio de la Recoleta.

  2. 2. Cementerio de la Recoleta y Mausoleo de María Eva Duarte de Perón

    Junín 1760, C1113 CABA, Argentina

    Franqueamos el monumental pórtico de columnas dóricas del Cementerio de la Recoleta, inaugurado en noviembre de 1822 por el gobernador Martín Rodríguez y su ministro Bernardino Rivadavia como el primer camposanto público de Buenos Aires, ocupando los antiguos huertos del convento recoleto. Distribuido en casi seis hectáreas sobre una colina con calles adoquinadas trazadas en damero regular, este museo funerario a cielo abierto reúne casi cinco mil bóvedas y panteones familiares que constituyen una de las mayores concentraciones de escultura neoclásica, Art Nouveau y Art Déco del planeta.

    En sus avenidas descansan presidentes de la república, premios Nobel, héroes de las campañas de la independencia, científicos eminentes y miembros de las familias patricias más acaudaladas de la historia argentina.

    El sepulcro más visitado y conmovedor del cementerio es el panteón de la familia Duarte, donde descansan los restos de María Eva Duarte de Perón, inmortalizada en el corazón popular como Evita. Fallecida en julio de 1952 a los treinta y tres años de edad víctima de cáncer, su cuerpo embalsamado por el doctor Pedro Ara fue secuestrado en 1955 tras el derrocamiento de Perón y ocultado clandestinamente durante dieciséis años en un cementerio de Milán bajo un nombre falso, antes de ser restituido a Perón en Madrid y repatriado a Argentina en 1974. Su cripta de granito negro pulido, adornada permanentemente con flores frescas y cartas manuscritas de fieles peregrinos, se encuentra protegida bajo dos placas de acero blindado a ocho metros de profundidad. Entre las bóvedas vecinas destacan las de los presidentes Sarmiento y Mitre, la trágica escultura en mármol de Rufina Cambaceres y el panteón neogótico de Liliana Crociati.

    Caminar por estas avenidas de mármol de Carrara y bronces patinados es hojear el libro monumental de la historia argentina esculpido en piedra eterna.

    Salgamos del cementerio y doblemos a la izquierda hacia el Centro Cultural Recoleta.

  3. 3. Centro Cultural Recoleta y antiguo asilo de monjas recoletas

    Junín 1930, C1113 CABA, Argentina

    Nos adentramos en los amplios claustros y patios adoquinados del Centro Cultural Recoleta, un dinámico polo de experimentación artística interdisciplinaria emplazado en un edificio de enorme significación histórica. Construido a principios del siglo dieciocho como convento de los frailes recoletos y luego transformado a lo largo del siglo diecinueve en asilo de mendigos, cárcel de mujeres y hogar de ancianos administrado por la congregación de las Hermanas de San Vicente de Paúl, el complejo fue transformado en 1980 en centro cultural gracias a un proyecto visionario de los arquitectos Clorindo Testa, Jacques Bedel y Osvaldo Giesso.

    Observen la fascinante yuxtaposición arquitectónica: los arquitectos respetaron los arcos de medio punto coloniales, las paredes de mampostería de cal y los patios de baldosas rojas, integrando rampas de hormigón a la vista, escaleras de acero pintadas de colores vivos y claraboyas industriales que llenan de luz los antiguos corredores monacales.

    El Centro Cultural Recoleta ha sido desde su reapertura democrática en 1983 el epicentro por excelencia de las artes visuales de vanguardia, el teatro independiente, la música electrónica y las culturas urbanas de la juventud porteña. Sus veintisiete salas expositivas acogen bienales de arte joven, muestras de arte urbano contemporáneo, murales monumentales y festivales de hip hop y freestyle que congregan a miles de jóvenes en sus terrazas. En el Patio del Aljibe y el Patio de los Naranjos se realizan conciertos acústicos al aire libre y funciones de cine bajo las estrellas. El complejo incluye también una biblioteca comunitaria, salas de dibujo gratuitas y laboratorios de creación digital abiertos a toda la ciudadanía.

    Ver a cientos de jóvenes bailar, dibujar y crear en estos antiguos claustros monacales confirma la extraordinaria capacidad de Buenos Aires para reinventar su patrimonio con alegría creadora.

    Bajemos por los senderos ajardinados de la barranca hacia la avenida del Libertador para descubrir Plaza Francia.

  4. 4. Plaza Francia y Monumento de la colectividad francesa de Edmond Peynot

    Plaza Francia, Avenida del Libertador 1400, C1112 CABA, Argentina

    Nos encontramos en las praderas arboladas de Plaza Francia, uno de los parques públicos más aristocráticos y concurridos de Buenos Aires. Diseñada a finales del siglo diecinueve por el eminente paisajista francés Carlos Thays, quien ejerció como Director de Parques y Paseos de la ciudad transformando radicalmente la fisonomía verde porteña, la plaza despliega una suave pendiente sobre la barranca que desciende hacia la avenida del Libertador.

    En el corazón del parque se eleva el imponente Monumento a Francia, una colosal obra escultórica en mármol blanco de Carrara y bronce realizada por el escultor francés Edmond Peynot e inaugurada solemnemente en 1910 con motivo de los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo.

    El monumento fue un obsequio de la próspera colectividad francesa residente en Argentina para conmemorar los lazos de fraternidad republicana entre ambas naciones. En lo alto del fuste central se alzan dos figuras alegóricas femeninas que representan a Francia y Argentina marchando juntas hacia el porvenir, guiadas por un ángel que sostiene una antorcha encendida. En los cuatro ángulos del basamento de mármol se destacan magníficos bajorrelieves que retratan la toma de la Bastilla de 1789, el cruce de los Andes por el general San Martín en 1817, la Declaración de la Independencia argentina de 1816 y la Proclamación de los Derechos del Hombre en París. Durante los fines de semana, los senderos sombreados por gomeros centenarios y palmeras washingtonias acogen una afamada feria de artesanos donde orfebres en plata, marroquineros en cuero de carpincho y alfareros exponen sus creaciones artesanales. Los árboles del parque incluyen ejemplares añosos de magnolias, paraísos y robles europeos que brindan una fresca sombra durante los calurosos veranos australes.

    La armonía entre las arboledas umbrías y el mármol reluciente refleja la profunda admiración cultural francesa que cautivó a la sociedad argentina del cambio de siglo.

    Crucemos la avenida del Libertador para situarnos ante el Museo Nacional de Bellas Artes.

  5. 5. Museo Nacional de Bellas Artes en la antigua casa de bombas de agua

    Avenida del Libertador 1473, C1425 CABA, Argentina

    Llegamos ante la fachada de color terracota del Museo Nacional de Bellas Artes, la mayor pinacoteca de la República Argentina y una de las instituciones artísticas más prestigiosas de todo el continente americano. El edificio tiene un origen industrial fascinante: fue construido en 1870 como la Casa de Bombas de Recoleta, una estación de bombeo y purificación de aguas corrientes proyectada por el ingeniero Carlos Nyströmer tras las epidemias de cólera y fiebre amarilla que azotaron a la población.

    En 1931, el gobierno encargó al arquitecto Alejandro Bustillo la remodelación total de las antiguas naves de filtración de agua, creando un museo moderno de proporciones neoclásicas puras con salas amplias y serenas paredes neutras.

    El museo, fundado originalmente en 1895 bajo la dirección del pintor e historiador Eduardo Schiaffino, custodia un patrimonio de más de doce mil piezas que recorren desde el arte medieval y renacentista hasta las vanguardias del siglo veinte. En su pabellón de maestros europeos resplandecen lienzos originales de Rembrandt, Rubens, El Greco, Francisco de Goya, Édouard Manet, Claude Monet, Vincent van Gogh, Paul Gauguin y Pablo Picasso, así como una valiosa serie de bronces de Auguste Rodin. En las salas dedicadas al arte argentino se exhiben las cumbres de la pintura patria: Sin pan y sin trabajo de Ernesto de la Cárcova pintado en 1894, El despertar de la criada de Eduardo Sívori, el colosal óleo La vuelta del malón de Ángel Della Valle de 1892 y obras maestras de Cándido López, Antonio Berni, Xul Solar y Lino Enea Spilimbergo. El museo es de acceso público y gratuito para todos los visitantes.

    Recorrer sus galerías es realizar una travesía asombrosa por la historia universal del arte en el corazón de Recoleta.

    Sigamos por la avenida Figueroa Alcorta hacia la colosal flor metálica de la Plaza de las Naciones Unidas.

  6. 6. Floralis Genérica y pétalos de acero inoxidable en la Plaza de las Naciones Unidas

    Plaza de las Naciones Unidas, Avenida Figueroa Alcorta 2301, C1425 CABA, Argentina

    Nos encontramos en el centro de las cuatro hectáreas de parque de la Plaza de las Naciones Unidas ante la deslumbrante silueta plateada de la Floralis Genérica, una de las obras de arte público cinético más monumentales y fotografiadas de América Latina. Diseñada y donada a la ciudad de Buenos Aires en abril de 2002 por el talentoso arquitecto y filántropo argentino Eduardo Catalano, esta flor colosal de acero inoxidable y aluminio mide veintitrés metros de altura y pesa dieciocho toneladas.

    Catalano concibió la escultura como un homenaje universal a todas las flores del planeta y una alegoría poética del renacimiento perpetuo de la esperanza humana: gracias a un complejo mecanismo hidráulico y fotoeléctrico automatizado, los seis pétalos metálicos se abren cada mañana con la primera luz del sol y se cierran lentamente al anochecer.

    La flor descansa sobre un espejo de agua circular de cuarenta y cuatro metros de diámetro rodeado de senderos ajardinados. Cuando los pétalos están totalmente desplegados alcanzan una envergadura de treinta y dos metros, reflejando en sus superficies pulidas a espejo el cielo azul pampeano, los árboles circundantes y los edificios vecinos. Los pétalos fueron fabricados con aleaciones especiales de aluminio y acero inoxidable por la empresa aeroespacial Lockheed Martin Aircraft Argentina en sus hangares de la provincia de Córdoba, requiriendo cálculos estructurales de ingeniería aeronáutica para soportar las fuertes ráfagas del viento pampero. Durante cuatro noches al año—los solsticios de verano e invierno y los equinoccios de primavera y otoño—la flor permanece abierta iluminada por focos de color rojo incandescente en su cáliz interior.

    Sentarse en el césped a contemplar el brillo plateado de sus pétalos recortándose contra el cielo abierto es disfrutar de un diálogo perfecto entre la tecnología moderna y la poesía vegetal.

    Regresemos hacia el sur por Figueroa Alcorta hacia la monumental columnata de la Facultad de Derecho.

  7. 7. Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires y columnata dórica

    Avenida Figueroa Alcorta 2263, C1425 CABA, Argentina

    Se alza imponente ante nosotros la monumental columnata clásica de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, una de las casas de altos estudios más prestigiosas y fecundas de todo el continente americano. Proyectada por los arquitectos Arturo Ochoa, Ismael Chiapore y Mario Vinent e inaugurada formalmente en septiembre de 1949 durante la presidencia de Juan Domingo Perón, esta mole de cuarenta mil metros cuadrados representa la máxima expresión del monumentalismo neoclásico civil en Argentina.

    Su fachada principal deslumbra por su escala colosal: catorce columnas dóricas de mampostería revestida en piedra parís de casi doce metros de altura sostienen un frontón triangular sin ornamentos que emula la severidad solemne del Partenón de Atenas.

    Por sus aulas magnas han transitado figuras trascendentales de la vida cívica nacional e internacional: en esta facultad se graduaron dieciséis presidentes de la república, juristas fundamentales de la Corte Suprema de Justicia y líderes de los derechos humanos como el fiscal Julio César Strassera, quien protagonizó en 1985 el histórico Juicio a las Juntas militares pronunciando el célebre Nunca más. El Aula Magna, con capacidad para mil doscientas personas, está presidida por un monumental óleo de Antonio González Moreno que recrea la jura de la Constitución Nacional de 1853 en la ciudad de Santa Fe. En el Salón de los Pasos Perdidos se exhiben murales de grandes pintores argentinos y se realizan debates académicos abiertos a la ciudadanía. La universidad pública y gratuita argentina tiene en esta columnata su símbolo visual más reverenciado. En el museo histórico de la facultad se exhiben togas ceremoniales, títulos universitarios decimonónicos y la medalla de oro conferida al jurista Carlos Saavedra Lamas, primer premio Nobel de la Paz argentino en 1936.

    La monumentalidad republicana de sus columnas sobre la escalinata de granito transmite la nobleza del derecho y la ley como pilares inquebrantables de la democracia.

    Crucemos hacia la Plaza Intendente Alvear para admirar el célebre gomero bicentenario de Recoleta.

  8. 8. Plaza Intendente Alvear y gomero bicentenario plantado en 1791

    Avenida Alvear y Junín, C1113 CABA, Argentina

    Nos situamos bajo la sobrecogedora cúpula vegetal del Gran Gomero de la Recoleta, en el sector alto de la Plaza Intendente Alvear. Este prodigio botánico vivo es un ejemplar colosal de Ficus macrophylla o higuera de Bahía Moreton originaria de Australia, plantada según la tradición documental hacia 1791 por los frailes franciscanos recoletos junto al muro de su huerto conventual, lo que lo convierte en el ser vivo más longevo de todo el barrio y uno de los árboles más añosos de Buenos Aires.

    Las dimensiones del árbol desafían la imaginación: su copa frondosa proyecta una sombra de más de cincuenta metros de diámetro, mientras que sus gigantescas ramas horizontales, tan gruesas como troncos ordinarios, se extienden a lo largo de decenas de metros requiriendo apoyos estructurales de hierro y pilares de mampostería para evitar que su peso descomunal las quiebre.

    Sus raíces aéreas y contrafuertes leñosos forman un laberinto escultórico de contorsiones caprichosas donde generaciones de niños porteños han jugado a las escondidas. La plaza que lo cobija lleva el nombre de Don Torcuato de Alvear, el primer intendente municipal de la ciudad entre 1883 y 1887, quien modernizó la Recoleta empedrando sus paseos, abriendo la avenida Alvear y demoliendo los antiguos muros conventuales para crear esta pradera cívica. Enfrente se encuentra el célebre café La Biela, fundado en 1950 bajo el nombre de La Viruta y rebautizado por los entusiastas del automovilismo deportivo que se reunían allí tras correr carreras en los circuitos vecinos, contando entre sus parroquianos asiduos a los ilustres escritores Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges.

    Descansar bajo las ramas de este gigante botánico mientras el murmullo de la ciudad se amortigua bajo sus hojas es conectar con la naturaleza viva de la Buenos Aires virreinal.

    Caminemos hacia el sur por la señorial Avenida Alvear hasta el imponente Palacio Duhau.

  9. 9. Palacio Duhau y residencias aristocráticas neoclásicas de Avenida Alvear

    Avenida Alvear 1661, C1014 CABA, Argentina

    Nos encontramos ante la señorial fachada neoclásica del Palacio Duhau, en el número 1661 de la aristocrática Avenida Alvear. Construido en 1934 por encargo de los acaudalados hermanos Luis y Alberto Duhau—destacados terratenientes de la Sociedad Rural Argentina—y diseñado por el arquitecto francés León Dourge, este palacio residencial es una de las muestras más depuradas del neoclasicismo francés de inspiración Luis XVI erigido durante los años dorados de la élite porteña.

    Dourge se inspiró directamente en el Château du Marais, un célebre castillo del siglo dieciocho ubicado en las afueras de París, adaptando sus nobles proporciones a la pronunciada pendiente de la barranca urbana de Buenos Aires.

    El edificio principal de cuatro plantas se abre sobre la avenida con un elegante patio de honor en herradura cerrado por rejas de hierro forjado con remates de bronce dorado. Sin embargo, su tesoro más asombroso se esconde en su fachada posterior: un colosal jardín escalonado de estilo francés con terrazas sucesivas de baldosas de piedra, fuentes con surtidores de agua, cipreses podados en topiaria y magnolios centenarios que descienden en cascada hacia la calle Posadas. En 2006, tras una meticulosa restauración patrimonial que integró un edificio contemporáneo en la cota baja, el complejo fue inaugurado como el hotel de ultralujo Park Hyatt Buenos Aires. En sus salones con boiseries de roble, molduras con pan de oro y chimeneas de mármol de Carrara se exponen colecciones permanentes de arte contemporáneo de maestros latinoamericanos. En los salones de recepción se aprecian chimeneas monumentales de mármol de Carrara, arañas de cristal de Murano y delicados tapices flamencos adquiridos por la familia durante sus viajes europeos.

    La elegancia majestuosa del palacio y sus jardines aterrazados confirman por qué la Avenida Alvear es considerada una de las arterias más aristocráticas y señoriales de todo el continente.

    Avancemos solo una cuadra hacia el sur por Avenida Alvear hasta el señorial Palacio Fernández Anchorena.

  10. 10. Nunciatura Apostólica en el señorial Palacio Fernández Anchorena

    Avenida Alvear 1605, C1014 CABA, Argentina

    Se alza ante nosotros la fastuosa silueta de la Nunciatura Apostólica de la Santa Sede en la República Argentina, alojada en el monumental Palacio Fernández Anchorena, en la esquina de Avenida Alvear y Montevideo. Diseñado en 1907 por el ilustre arquitecto francés Eduardo Le Monnier y completado en 1909 por encargo de Juan Antonio Fernández y su esposa Rosa de Anchorena, este palacete exento es una de las obras cumbres del eclecticismo belle époque de inspiración academicista francesa en América Latina.

    Sin embargo, el matrimonio que invirtió una colosal fortuna en edificarlo jamás llegó a habitarlo: tras concluirse la obra en 1909, la familia prefirió permanecer en sus residencias de París, alquilando el inmueble para recepciones diplomáticas y salones de banquetes de la alta sociedad porteña.

    Entre 1922 y 1928, el palacio fue alquilado por el gobierno nacional para servir como residencia presidencial de Don Marcelo Torcuato de Alvear y su esposa, la célebre soprano portuguesa Regina Pacini, convirtiéndose en el centro de la vida social, diplomática y musical más refinada de la época. En 1947, la distinguida aristócrata Adelia Harilaos de Olmos—viuda del magnate Ambrosio Olmos y ferviente mecenas católica nombrada condesa pontificia—adquirió la mansión para donarla formalmente a la Santa Sede con el propósito de que sirviera a perpetuidad como Nunciatura Apostólica. En sus habitaciones palaciegas se alojaron los pontífices Juan Pablo II durante sus dos visitas apostólicas históricas a Argentina en junio de 1982 y abril de 1987. El edificio deslumbra por su cúpula campaniforme de pizarra con lucernarios ovales, sus balaustradas de hierro forjado y sus mármoles pulidos.

    La soberbia prestancia de este palacio simboliza la era dorada de una burguesía argentina cosmopolita que importaba de Europa palacios enteros de piedra.

    Sigamos por la avenida hasta la elegante Plazoleta Carlos Pellegrini para admirar el Palacio Ortiz Basualdo.

  11. 11. Plazoleta Carlos Pellegrini y Palacio Ortiz Basualdo de la Embajada de Francia

    Cerrito 1399, C1010 CABA, Argentina

    Llegamos a la aristocrática Plazoleta Carlos Pellegrini, en el vértice exacto donde concluye la Avenida Alvear y nace la calle Arroyo. Presidida por el monumento de bronce y mármol de Carrara al expresidente Carlos Pellegrini inaugurado en 1914 y esculpido por el francés Félix Coutan, esta pequeña plaza triangular está enmarcada por algunas de las mansiones palaciegas más deslumbrantes de la ciudad, destacándose de manera sublime el Palacio Ortiz Basualdo, sede oficial de la Embajada de Francia en la República Argentina.

    Proyectado en 1912 por el prestigioso arquitecto francés Paul Pater para el diplomático Daniel Ortiz Basualdo y su esposa Mercedes Zapiola, el palacio es una obra maestra indiscutible del estilo Beaux Arts de inspiración Luis XV.

    El edificio es célebre no solo por su fastuosidad arquitectónica—sus cuatro plantas de piedra de sillería, mansardas curvas de zinc, balcones de herrería rococó y carpinterías de roble—, sino por una épica batalla de conservación patrimonial urbana. En la década de 1970, el plan municipal de ensanche de la avenida 9 de Julio preveía demoler completamente el palacio para dar paso a los carriles vehiculares de la autopista urbana. La enérgica negativa del gobierno francés a ceder su embajada y la unánime resistencia de arquitectos, historiadores y vecinos porteños lograron salvar el palacio de las picotas, obligando al municipio a desviar la traza de la avenida mediante una curva subterránea. En 1925, el rey Eduardo VIII del Reino Unido, siendo príncipe de Gales, se alojó en sus salones dorados durante su gira oficial por el país. Alrededor de la plazoleta se despliegan también los aristocráticos palacios Álzaga Unzué y Atucha, conformando un rincón arquitectónico de impresionante pureza parisina.

    Contemplar el palacio erguido intacto al borde de la ancha avenida es una lección imborrable sobre la victoria de la memoria histórica frente a la voracidad del cemento.

    Sigamos hacia la Plaza San Martín para concluir en el monumental Palacio San Martín.

  12. 12. Palacio San Martín y monumental residencia señorial de la familia Anchorena

    Arenales 761, C1061 CABA, Argentina

    Concluimos nuestro deslumbrante recorrido por la aristocracia, los palacios y la arquitectura de Buenos Aires ante la puerta monumental del Palacio San Martín, situado en Arenales 761 frente a las barrancas arboladas de la Plaza San Martín. Construido entre 1905 e inaugurado formalmente en 1909 por encargo de Doña Mercedes Castellanos de Anchorena y diseñado por el genial arquitecto noruego-argentino Alejandro Christophersen, este colosal complejo palaciego fue concebido como tres residencias aristocráticas independientes unidas bajo una misma e imponente fachada de inspiración academicista francesa del Grand Siècle.

    Christophersen combinó con maestría tres palacetes para los tres hijos de Doña Mercedes en torno a un monumental patio de honor cerrado por un pabellón de carruajes coronado por un reloj y esculturas alegóricas de piedra parís.

    El edificio es un despliegue sin parangón de lujo y magnificencia: sus interiores conservan frescos murales alegóricos en los cielorrasos, chimeneas de mármoles polícromos de los Pirineos, pisos de parquet de maderas exóticas, vidrieras de cristal francés y estucados dorados a la hoja. En 1936, el palacio fue adquirido por el Estado nacional para albergar la sede ceremonial del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina, siendo rebautizado como Palacio San Martín en honor al Libertador de América. En sus salones dorados se han firmado tratados de paz de trascendencia continental, se han celebrado cumbres de jefes de Estado mundiales y se custodia una valiosa colección de arte precolombino con piezas de oro, plata y cerámica de las culturas andinas del noroeste argentino.

    Contemplar la soberbia majestuosidad de sus portones de hierro forjado al caer la tarde resume el anhelo de grandeza, refinamiento y universalidad que consagró a Buenos Aires como la reina eterna del Plata.

    Disfruten del atardecer porteño bajo los árboles centenarios de la Plaza San Martín o recorran las históricas librerías de la calle Florida.