Nunciatura Apostólica en el señorial Palacio Fernández Anchorena

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Se alza ante nosotros la fastuosa silueta de la Nunciatura Apostólica de la Santa Sede en la República Argentina, alojada en el monumental Palacio Fernández Anchorena, en la esquina de Avenida Alvear y Montevideo.

Key Facts

PlaceNunciatura Apostólica en el señorial Palacio Fernández Anchorena
AddressAvenida Alvear 1605, C1014 CABA, Argentina
Geo Coordinates-34.59020, -58.38520
Part of WalkRecoleta, Avenida Alvear y palacios aristocráticos: la París del Sur
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Se alza ante nosotros la fastuosa silueta de la Nunciatura Apostólica de la Santa Sede en la República Argentina, alojada en el monumental Palacio Fernández Anchorena, en la esquina de Avenida Alvear y Montevideo. Diseñado en 1907 por el ilustre arquitecto francés Eduardo Le Monnier y completado en 1909 por encargo de Juan Antonio Fernández y su esposa Rosa de Anchorena, este palacete exento es una de las obras cumbres del eclecticismo belle époque de inspiración academicista francesa en América Latina.

Sin embargo, el matrimonio que invirtió una colosal fortuna en edificarlo jamás llegó a habitarlo: tras concluirse la obra en 1909, la familia prefirió permanecer en sus residencias de París, alquilando el inmueble para recepciones diplomáticas y salones de banquetes de la alta sociedad porteña.

Entre 1922 y 1928, el palacio fue alquilado por el gobierno nacional para servir como residencia presidencial de Don Marcelo Torcuato de Alvear y su esposa, la célebre soprano portuguesa Regina Pacini, convirtiéndose en el centro de la vida social, diplomática y musical más refinada de la época. En 1947, la distinguida aristócrata Adelia Harilaos de Olmos—viuda del magnate Ambrosio Olmos y ferviente mecenas católica nombrada condesa pontificia—adquirió la mansión para donarla formalmente a la Santa Sede con el propósito de que sirviera a perpetuidad como Nunciatura Apostólica. En sus habitaciones palaciegas se alojaron los pontífices Juan Pablo II durante sus dos visitas apostólicas históricas a Argentina en junio de 1982 y abril de 1987. El edificio deslumbra por su cúpula campaniforme de pizarra con lucernarios ovales, sus balaustradas de hierro forjado y sus mármoles pulidos.

La soberbia prestancia de este palacio simboliza la era dorada de una burguesía argentina cosmopolita que importaba de Europa palacios enteros de piedra.

Sigamos por la avenida hasta la elegante Plazoleta Carlos Pellegrini para admirar el Palacio Ortiz Basualdo.

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