Plaza Intendente Alvear y gomero bicentenario plantado en 1791

Why is it significant?

Nos situamos bajo la sobrecogedora cúpula vegetal del Gran Gomero de la Recoleta, en el sector alto de la Plaza Intendente Alvear.

Key Facts

PlacePlaza Intendente Alvear y gomero bicentenario plantado en 1791
AddressAvenida Alvear y Junín, C1113 CABA, Argentina
Geo Coordinates-34.58600, -58.38950
Part of WalkRecoleta, Avenida Alvear y palacios aristocráticos: la París del Sur
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Nos situamos bajo la sobrecogedora cúpula vegetal del Gran Gomero de la Recoleta, en el sector alto de la Plaza Intendente Alvear. Este prodigio botánico vivo es un ejemplar colosal de Ficus macrophylla o higuera de Bahía Moreton originaria de Australia, plantada según la tradición documental hacia 1791 por los frailes franciscanos recoletos junto al muro de su huerto conventual, lo que lo convierte en el ser vivo más longevo de todo el barrio y uno de los árboles más añosos de Buenos Aires.

Las dimensiones del árbol desafían la imaginación: su copa frondosa proyecta una sombra de más de cincuenta metros de diámetro, mientras que sus gigantescas ramas horizontales, tan gruesas como troncos ordinarios, se extienden a lo largo de decenas de metros requiriendo apoyos estructurales de hierro y pilares de mampostería para evitar que su peso descomunal las quiebre.

Sus raíces aéreas y contrafuertes leñosos forman un laberinto escultórico de contorsiones caprichosas donde generaciones de niños porteños han jugado a las escondidas. La plaza que lo cobija lleva el nombre de Don Torcuato de Alvear, el primer intendente municipal de la ciudad entre 1883 y 1887, quien modernizó la Recoleta empedrando sus paseos, abriendo la avenida Alvear y demoliendo los antiguos muros conventuales para crear esta pradera cívica. Enfrente se encuentra el célebre café La Biela, fundado en 1950 bajo el nombre de La Viruta y rebautizado por los entusiastas del automovilismo deportivo que se reunían allí tras correr carreras en los circuitos vecinos, contando entre sus parroquianos asiduos a los ilustres escritores Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges.

Descansar bajo las ramas de este gigante botánico mientras el murmullo de la ciudad se amortigua bajo sus hojas es conectar con la naturaleza viva de la Buenos Aires virreinal.

Caminemos hacia el sur por la señorial Avenida Alvear hasta el imponente Palacio Duhau.

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