Las murallas y el Pequeño Insurgente

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Ahora estás entre dos muros de ladrillo, en el foso seco que separaba las dos líneas de murallas de la ciudad medieval. Y apoyada en la muralla, una figura que sorprende por su tamaño: un niño con un casco que le queda enorme y un subfusil casi más grande que él. Empecemos por los muros.

Key Facts

PlaceLas murallas y el Pequeño Insurgente
Addressul. Podwale, 00-252 Warszawa, Poland
Geo Coordinates52.24930, 21.00960
Part of WalkVarsovia renacida: la Ciudad Vieja y el Castillo Real, piedra a piedra
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Ahora estás entre dos muros de ladrillo, en el foso seco que separaba las dos líneas de murallas de la ciudad medieval. Y apoyada en la muralla, una figura que sorprende por su tamaño: un niño con un casco que le queda enorme y un subfusil casi más grande que él.

Empecemos por los muros. Varsovia se rodeó de murallas entre los siglos catorce y quince, con un doble anillo y torres a intervalos. Pronto se quedaron pequeñas e inútiles frente a la artillería, y la ciudad simplemente se las comió: los vecinos apoyaron sus casas en ellas, abrieron ventanas, construyeron encima. Durante siglos casi nadie sabía que seguían ahí dentro. Se redescubrieron y empezaron a reconstruirse en los años treinta del siglo veinte, y el trabajo se completó después de la guerra.

El niño es el Pequeño Insurgente, Mały Powstaniec, inaugurado en 1983. Recuerda a los chicos y chicas que participaron en el Levantamiento de 1944: muchos hacían de enlaces y repartían el correo de los insurgentes, otros llevaban munición, y algunos combatieron. La figura no glorifica nada; es pequeña a propósito, para que te detengas y pienses en la edad de quienes estuvieron aquí.

A pocos pasos, en la calle Podwale, verás también a un hombre de bronce con un sable alzado: es Jan Kiliński, un zapatero que en 1794 dirigió a los varsovianos en la insurrección contra la guarnición rusa. Durante la ocupación alemana, en 1942, los nazis retiraron su estatua y la encerraron en el sótano del Museo Nacional. Poco después, cuenta la historia, en una pared del museo apareció pintada esta frase: Pueblo de Varsovia, estoy aquí. Jan Kiliński. Era obra de jóvenes scouts de la resistencia, que convertían el humor en un arma.

Esa es una de las claves para entender esta ciudad: la resistencia no fue solo con armas, sino con tiza, con pintura, con bromas que costaban la vida si te pillaban. Sigue ahora el camino entre las murallas hacia el norte y verás aparecer una fortificación redonda de ladrillo con torreones.

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