Café Sperl: billar, Thonet y una película
Why is it significant?
Entra en el Café Sperl y escucha antes de mirar: el clac seco de las bolas de billar, el roce de las páginas de los periódicos, el tintineo de las cucharillas.
Key Facts
| Place | Café Sperl: billar, Thonet y una película |
|---|---|
| Address | Gumpendorfer Straße 11, 1060 Wien, Austria |
| Geo Coordinates | 48.19980, 16.36120 |
| Part of Walk | Viena a sorbos y bocados: cafés históricos, Sachertorte y Naschmarkt |
| Generated | Generated |
Entra en el Café Sperl y escucha antes de mirar: el clac seco de las bolas de billar, el roce de las páginas de los periódicos, el tintineo de las cucharillas. Luego mira: mesas de mármol, sillas curvas de madera de Thonet, divanes de terciopelo, grandes espejos y lámparas que parecen haber visto pasar más de un siglo, porque lo han visto.
El café abrió en 1880 y pocos años después lo compró la familia Sperl, que le dejó su apellido. A diferencia de tantos otros, el Sperl conserva en buena parte su interior original, con sus mesas de billar en el centro, como un fósil vivo de la Viena de fin de siglo. Estar a dos pasos del Theater an der Wien lo convirtió en refugio de actores, cantantes y compositores de opereta; se dice que Franz Lehár era cliente habitual.
Si te suena, puede que sea por el cine. En la película Antes del amanecer, de 1995, Ethan Hawke y Julie Delpy se sientan en una de estas mesas y fingen hablar por teléfono con sus amigos para confesarse lo que sienten. Desde entonces no son pocos los que vienen buscando esa mesa.
Este es buen sitio para la lección de repostería vienesa. El Apfelstrudel, de manzana, canela y pasas. El Topfenstrudel, de requesón. Y el Kaiserschmarrn, una tortilla dulce desmigada con pasas y compota de ciruela. La leyenda dice que se lo sirvieron al emperador Francisco José después de que a un cocinero se le rompiera una tortita, pero hay varias versiones y ninguna se puede comprobar.
El Sperl tiene además una costumbre muy de café vienés: puedes pedir una partida de billar con la misma naturalidad con la que pides un Einspänner. Nadie te juzgará si fallas el tiro; te juzgarán, eso sí, si tienes prisa. Ahora vuelve hacia la Linke Wienzeile y baja hasta la larga avenida de puestos que se abre sobre el río escondido: el Naschmarkt.