Naschmarkt: el mercado sobre el río escondido

Why is it significant?

Adéntrate en el pasillo central del Naschmarkt y deja que te envuelva: pirámides de especias de colores, aceitunas en cubas, quesos austriacos, barriles de chucrut, montañas de fruta, y voces que te ofrecen probar algo en alemán, en turco, en serbio o en árabe.

Key Facts

PlaceNaschmarkt: el mercado sobre el río escondido
AddressNaschmarkt, Linke Wienzeile, 1060 Wien, Austria
Geo Coordinates48.19800, 16.36180
Part of WalkViena a sorbos y bocados: cafés históricos, Sachertorte y Naschmarkt
GeneratedGenerated

Open the walk

Adéntrate en el pasillo central del Naschmarkt y deja que te envuelva: pirámides de especias de colores, aceitunas en cubas, quesos austriacos, barriles de chucrut, montañas de fruta, y voces que te ofrecen probar algo en alemán, en turco, en serbio o en árabe. Es el mercado más famoso de Viena, una larga franja de puestos que se extiende durante cientos de metros entre dos avenidas.

El nombre parece obvio, porque naschen significa picotear, darse un capricho. Pero la historia más aceptada es otra: a finales del siglo dieciocho aquí se vendía leche en cubos de madera de fresno, Asch en alemán, y el lugar se conocía como mercado del fresno. Con el tiempo, Aschenmarkt se convirtió en Naschmarkt, y la etimología popular hizo el resto.

Bajo tus pies corre un río. El Wien, el mismo que da nombre al teatro y quizá a la ciudad, se cubrió con una bóveda a principios del siglo veinte, cuando Otto Wagner construía el ferrocarril urbano, y el mercado se trasladó encima. Si miras hacia la Linke Wienzeile verás dos edificios de Wagner de 1899, uno cubierto de flores de mayólica y otro de medallones dorados, que parecen pensados para que los vendedores tuvieran algo bonito que mirar.

Aquí se ve cómo come la Viena de hoy. Junto a los puestos de rábano picante y pepinillos de toda la vida, hay falafel, sushi, dumplings, quesos de los Balcanes y vino de las colinas de la ciudad. Los sábados, en el extremo sur, junto a Kettenbrückengasse, se monta un mercadillo de antigüedades donde puedes encontrar desde cubiertos de plata hasta discos de vinilo de valses.

Y un último detalle, para cerrar el círculo: en una casa de Kettenbrückengasse, a pocos metros de ese mercadillo, murió Franz Schubert en 1828. Has empezado el paseo en el café de los revolucionarios, has probado la tarta de la discordia y el escalope de la leyenda, y terminas en el mercado donde Viena se sigue mezclando con el mundo. Coge algo para picar, un puñado de dátiles o un pepinillo, y piérdete entre los puestos. Ese es el mejor final posible.

Nearby stories