Zum Schwarzen Kameel: el camello de 1618

Why is it significant?

Busca en Bognergasse un letrero con un camello negro y asómate a la barra: verás vieneses de traje y de vaqueros de pie, con una copa de vino blanco en la mano y un pequeño pan con algo encima.

Key Facts

PlaceZum Schwarzen Kameel: el camello de 1618
AddressBognergasse 5, 1010 Wien, Austria
Geo Coordinates48.21000, 16.36830
Part of WalkViena a sorbos y bocados: cafés históricos, Sachertorte y Naschmarkt
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Busca en Bognergasse un letrero con un camello negro y asómate a la barra: verás vieneses de traje y de vaqueros de pie, con una copa de vino blanco en la mano y un pequeño pan con algo encima. Es Zum Schwarzen Kameel, Al Camello Negro, una de las casas de comidas más antiguas de Viena, con una historia que empieza en 1618.

El camello no tiene nada de exótico: es un juego de palabras. El fundador era un comerciante llamado Johann Baptist Cameel, que vendía especias y productos coloniales, café, azúcar, pimienta, cosas que llegaban de muy lejos y costaban una fortuna. Con los siglos la tienda se convirtió en un comercio de delicatessen, proveedor de la corte, y luego en restaurante y bar de vinos.

La especialidad de la casa son los Brötchen, bocaditos de pan cubiertos de cremas, huevos, pescado o embutidos, que se comen de pie en dos bocados. Y sobre todo el Beinschinken, el jamón cocido al estilo vienés, cortado a mano y servido con rábano picante recién rallado, el Kren, que hace llorar a los valientes. Es la esencia del Gabelfrühstück, el desayuno de tenedor, ese tentempié de media mañana que los vieneses toman con una copa sin ningún remordimiento.

El nombre de la calle también tiene sabor a historia: Bognergasse es la calle de los fabricantes de arcos, los Bogner, de cuando Viena era una ciudad amurallada que necesitaba armas. Y si entras al comedor, encontrarás un interior modernista de principios del siglo veinte, con madera oscura y detalles elegantes, como si la casa se hubiera vestido de gala para el nuevo siglo.

Lo que más sorprende es la mezcla: en la misma barra pueden coincidir un abogado del barrio, una pareja de turistas y un anciano que viene a la misma hora desde hace cuarenta años. En Viena, comer de pie no es tener prisa: es una forma de conversación. Ahora baja hacia el sur cruzando el Graben y entra en Dorotheergasse, donde un café oscuro y lleno de cuadros guarda el secreto de los bollos de medianoche.

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