Demel: los pasteleros de la corte
Why is it significant?
Detente ante el escaparate del número 14 de Kohlmarkt y deja que te hipnotice: figuras de azúcar, castillos de mazapán, cajas de bombones con letras doradas que anuncian a los antiguos pasteleros de la corte imperial.
Key Facts
| Place | Demel: los pasteleros de la corte |
|---|---|
| Address | Kohlmarkt 14, 1010 Wien, Austria |
| Geo Coordinates | 48.20860, 16.36720 |
| Part of Walk | Viena a sorbos y bocados: cafés históricos, Sachertorte y Naschmarkt |
| Generated | Generated |
Detente ante el escaparate del número 14 de Kohlmarkt y deja que te hipnotice: figuras de azúcar, castillos de mazapán, cajas de bombones con letras doradas que anuncian a los antiguos pasteleros de la corte imperial. Es Demel, y entrar aquí es retroceder a una época en la que los dulces se servían a archiduques.
Todo empezó en 1786, cuando un pastelero llegado de Württemberg, Ludwig Dehne, abrió su obrador junto al viejo teatro de la corte, en Michaelerplatz. A mediados del siglo diecinueve el negocio pasó a manos de Christoph Demel, que le dio su nombre, y en 1888 se trasladó a esta casa de Kohlmarkt. Durante décadas llevó el título de pastelero de la corte imperial y real, el sello que todavía ves en sus cajas.
Dicen que la emperatriz Isabel, Sisi, obsesionada con su figura, hacía pocas excepciones, y una de ellas eran las violetas confitadas, que todavía se venden aquí. Y fíjate en las camareras de negro con cuello blanco, las Demelinerinnen: tradicionalmente se dirigen al cliente en tercera persona, con una cortesía tan antigua que parece una obra de teatro.
Al fondo, tras un cristal, puedes ver a los pasteleros trabajando: estirar la masa del strudel hasta que se transparenta, montar tartas de varios pisos, pintar con chocolate. En el siglo veinte la casa la llevó durante años Anna Demel, una mujer de carácter que mantuvo vivo el negocio a través de guerras y crisis.
No todo fue dulce. En los años setenta pasó a dirigirla Udo Proksch, un personaje de la alta sociedad que acabó condenado por el hundimiento del carguero Lucona en 1977, en el que murieron seis tripulantes, un escándalo que sacudió la política austriaca. Pero Demel sobrevivió a todo, incluida la famosa guerra de la Sachertorte con el Hotel Sacher, de la que te hablaré más adelante. Prueba aquí su versión, y luego compárala. Ahora sube por Kohlmarkt y gira a la izquierda hacia Bognergasse, donde un camello te espera desde hace más de cuatro siglos.