Burgtheater
Why is it significant?
Ponte frente a este teatro de fachada curva, como un abrazo, con dos alas laterales que parecen brazos abiertos hacia el Ring. Es el Burgtheater, para muchos el escenario más prestigioso de la lengua alemana, y los vieneses lo llaman simplemente la Burg. El teatro es más antiguo que el edificio.
Key Facts
| Place | Burgtheater |
|---|---|
| Address | Universitätsring 2, 1010 Wien, Austria |
| Geo Coordinates | 48.21030, 16.36150 |
| Part of Walk | Viena en la Ringstraße: la Ópera, los museos y el bulevar de los palacios |
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Ponte frente a este teatro de fachada curva, como un abrazo, con dos alas laterales que parecen brazos abiertos hacia el Ring. Es el Burgtheater, para muchos el escenario más prestigioso de la lengua alemana, y los vieneses lo llaman simplemente la Burg.
El teatro es más antiguo que el edificio. Lo fundó María Teresa en 1741 junto al palacio imperial, en la Michaelerplatz, y durante más de un siglo los actores trabajaron casi en la casa del emperador. Este edificio nuevo, de Gottfried Semper y Carl von Hasenauer, se inauguró en 1888. Y empezó con mal pie: desde muchos asientos no se veía bien el escenario y la acústica fallaba, así que en 1897 tuvieron que rehacer la sala entera.
Esas dos alas laterales guardan escaleras monumentales, y sus techos los pintaron tres jóvenes: Gustav Klimt, su hermano Ernst y su amigo Franz Matsch. En una de las escenas, la del teatro de Shakespeare en Londres, Klimt se pintó a sí mismo entre el público, con una gorguera blanca al cuello. Es uno de los poquísimos autorretratos que dejó, escondido en un techo. Poco después pintó la sala del viejo teatro con más de cien espectadores reconocibles de la buena sociedad, y el emperador le concedió una condecoración. Nadie imaginaba entonces el escándalo que iba a ser.
En la primavera de 1945, tras los bombardeos, un incendio destruyó la sala. Reabrió en octubre de 1955, el mismo otoño que la Ópera, con una obra del gran dramaturgo austriaco Franz Grillparzer. Y por cierto, Grillparzer escribió también una tragedia muy nuestra: La judía de Toledo, sobre los amores del rey Alfonso VIII.
Sigue por el Ring hacia el norte, con el parque a tu izquierda al otro lado de la calle, hasta un largo palacio renacentista con rampas a los lados. Son apenas unos minutos.