Ayuntamiento de Viena (Rathaus)
Why is it significant?
Desde el parque, deja que la mirada suba por esta fachada de arcos, pináculos y balcones de piedra hasta la torre central, y en la punta descubrirás a un caballero de hierro con su lanza. Es el Rathaus, el ayuntamiento de Viena, y ese caballero tiene nombre propio: el Rathausmann.
Key Facts
| Place | Ayuntamiento de Viena (Rathaus) |
|---|---|
| Address | Friedrich-Schmidt-Platz 1, 1010 Wien, Austria |
| Geo Coordinates | 48.21080, 16.35550 |
| Part of Walk | Viena en la Ringstraße: la Ópera, los museos y el bulevar de los palacios |
| Generated | Generated |
Desde el parque, deja que la mirada suba por esta fachada de arcos, pináculos y balcones de piedra hasta la torre central, y en la punta descubrirás a un caballero de hierro con su lanza. Es el Rathaus, el ayuntamiento de Viena, y ese caballero tiene nombre propio: el Rathausmann.
Lo proyectó Friedrich von Schmidt, un arquitecto que se había formado en las obras de la catedral de Colonia y que conocía el gótico como pocos. Se construyó entre 1872 y 1883, y el estilo no fue un capricho: el gótico recordaba a los ayuntamientos de las ciudades libres de Flandes, a la época en que los burgueses se gobernaban a sí mismos. Para la burguesía liberal de Viena, que acababa de ganar poder frente a la corte, era una declaración de independencia en piedra.
Y aquí viene la picardía vienesa. Se cuenta que el emperador no quería que la torre del ayuntamiento superara a las de la iglesia votiva, que ya conocerás, de noventa y nueve metros. Schmidt la dejó en unos noventa y ocho... y luego colocó encima a su caballero de hierro, de más de tres metros. Técnicamente, la torre cumplía la norma; en la práctica, la ciudad quedaba por encima. Sea leyenda o no, a los vieneses les encanta contarla.
El terreno tiene también su historia: aquí estaba el gran campo de desfiles del ejército, y la ciudad tuvo que negociar para conseguirlo. Hoy la plaza es todo lo contrario de un cuartel. En invierno se llena de puestos navideños y de patinadores, y en verano de gente que ve ópera y conciertos en una pantalla gigante, sentada al aire libre hasta la medianoche. El patio de arcadas del edificio, con su eco, es uno de los rincones más bonitos de la ciudad.
Ahora date la vuelta y mira al otro lado del Ring: justo enfrente, como si los dos edificios se estuvieran mirando, está el teatro más importante del país. Cruza la calle por el paso de peatones.