Puente de San Telmo: el puerto de Indias

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Quédate en mitad del puente y mira río arriba: a la derecha, la Torre del Oro; a la izquierda, Triana. Ahora date la vuelta: por ahí abajo quedan unos ochenta kilómetros de río hasta el mar, hasta Sanlúcar de Barrameda.

Key Facts

PlacePuente de San Telmo: el puerto de Indias
AddressPuente de San Telmo, 41001 Sevilla, Spain
Geo Coordinates37.38070, -5.99640
Part of WalkSevilla, Puerto de Indias: el Arenal, la Maestranza y la Torre del Oro
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Quédate en mitad del puente y mira río arriba: a la derecha, la Torre del Oro; a la izquierda, Triana. Ahora date la vuelta: por ahí abajo quedan unos ochenta kilómetros de río hasta el mar, hasta Sanlúcar de Barrameda. Por ese camino de agua lenta salió y entró, durante casi dos siglos, casi todo lo que España llevó a América y trajo de ella.

Desde este puerto, en agosto de 1519, bajaron río abajo las cinco naos de Fernando de Magallanes. Tres años después, en septiembre de 1522, volvió una sola, la Victoria, con Juan Sebastián Elcano y dieciocho hombres agotados. Habían dado la primera vuelta al mundo. Al día siguiente caminaron descalzos, con velas en las manos, para cumplir su promesa ante la Virgen. Imagínatelos bajando a tierra justo aquí, en estas orillas.

¿Por qué Sevilla, que está tierra adentro, y no un puerto de mar? Precisamente por eso. Un puerto interior era más fácil de defender de los piratas y, sobre todo, de controlar. Con todo el comercio pasando por un solo embudo, la Corona sabía qué salía, qué entraba y cuánto tenía que cobrar. Las flotas zarpaban en convoy, protegidas por galeones de guerra, y volvían cargadas de plata, tabaco, cacao y tintes.

Pero el río tenía trampas. A la salida, en Sanlúcar, la barra de arena se tragaba barcos, y los galeones fueron creciendo hasta que el Guadalquivir se les quedó corto. Cádiz, con su bahía abierta, fue quitándole terreno a Sevilla, y en 1717 la Casa de la Contratación se trasladó allí. Para la ciudad fue el principio de una larga siesta de la que solo la sacaron, siglos después, dos exposiciones.

Ahora mira al otro lado, hacia la orilla de Triana: allí estaba el barrio de los marineros, los calafates y los ceramistas que llenaban los barcos de tinajas. Vuelve a la orilla del Arenal y camina hacia la torre dorada. Te espera para cerrar este paseo, que es justo donde llevaba ochocientos años esperando a todo el que llegaba por el río.

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