Plaza de América: Museo Arqueológico
Why is it significant?
Entra en la Plaza de América y párate delante del palacio de aire renacentista, con sus torres, sus columnas y sus escudos. Lo construyó Aníbal González, el gran arquitecto de la Exposición, como pabellón de Bellas Artes, y hoy es el Museo Arqueológico de Sevilla.
Key Facts
| Place | Plaza de América: Museo Arqueológico |
|---|---|
| Address | Plaza de América s/n, 41013 Sevilla, Spain |
| Geo Coordinates | 37.37090, -5.98710 |
| Part of Walk | Sevilla en flor: el Parque de María Luisa y la Exposición de 1929 |
| Generated | Generated |
Entra en la Plaza de América y párate delante del palacio de aire renacentista, con sus torres, sus columnas y sus escudos. Lo construyó Aníbal González, el gran arquitecto de la Exposición, como pabellón de Bellas Artes, y hoy es el Museo Arqueológico de Sevilla.
Aníbal González es el hombre que dibujó buena parte de la Sevilla que la gente imagina. Suya es la Plaza de España, ese semicírculo gigante que verás asomar entre los árboles, y suya es esta plaza, con tres pabellones de tres estilos distintos: renacentista, mudéjar y gótico. Era una lección de historia del arte español puesta en ladrillo y cerámica.
Dentro guarda uno de los grandes tesoros de la arqueología española: el tesoro del Carambolo. En 1958, unos obreros que trabajaban en un cerro de Camas, aquí al lado, encontraron por casualidad un conjunto de joyas de oro: brazaletes, placas, un collar. Durante décadas se pensó que era el oro de Tartessos, el reino legendario de esta tierra. Hoy los arqueólogos creen que tiene que ver con un santuario de influencia fenicia, lo que no le quita ni un gramo de misterio.
Y está también la colección romana, sobre todo de Itálica, la ciudad fundada en el 206 antes de Cristo a pocos kilómetros de aquí, donde nacieron los emperadores Trajano y, probablemente, Adriano. Mármoles, mosaicos, dioses y emperadores que salieron de los olivares del Aljarafe.
Un consejo de sevillano: fíjate en los bancos y en los zócalos de la plaza, todos de azulejo, y en las palomas, que aquí se sienten dueñas. Generaciones de niños sevillanos han venido a darles de comer los domingos, y por eso mucha gente la llama la plaza de las palomas. Camina ahora hacia el extremo de la plaza, hasta el pabellón de aire gótico con pináculos: el que estaba pensado para la Corona.