Fuente de los Leones y Monte Gurugú

Why is it significant?

Siéntate junto al estanque y escucha: el agua cae de las bocas de los leones con un rumor que tapa los coches de la avenida. Es la Fuente de los Leones, y si has estado en Granada sabrás enseguida a quién quiere parecerse.

Key Facts

PlaceFuente de los Leones y Monte Gurugú
AddressParque de María Luisa, Avenida de Hernán Cortés, 41013 Sevilla, Spain
Geo Coordinates37.37360, -5.98780
Part of WalkSevilla en flor: el Parque de María Luisa y la Exposición de 1929
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Siéntate junto al estanque y escucha: el agua cae de las bocas de los leones con un rumor que tapa los coches de la avenida. Es la Fuente de los Leones, y si has estado en Granada sabrás enseguida a quién quiere parecerse.

Este parque es obra de Jean-Claude Nicolas Forestier, un paisajista francés que había trabajado en los grandes paseos de París. La ciudad le encargó en 1911 transformar los jardines regalados por la infanta, y él hizo algo que nadie esperaba de un francés: en lugar de un jardín a la francesa, buscó inspiración en la Alhambra, en el Generalife y en los patios andaluces. Agua que corre por canalillos, fuentes bajas, glorietas, sombra y azulejo. El parque se inauguró en 1914.

Ahora gira la cabeza hacia esa colina que tienes al lado, con su cascada y su pequeño mirador arriba. Es el Monte Gurugú, y es una colina de mentira, construida a mano para dar altura a un parque completamente llano. El nombre es de verdad: viene del monte Gurugú, junto a Melilla, que en aquellos años salía en todos los periódicos por la guerra de Marruecos.

Esa guerra costó miles de vidas españolas y marroquíes, y muchos soldados andaluces lucharon en ella. Es curioso cómo un nombre de batalla acabó en el rincón más romántico del parque, donde hoy suben las parejas a hacerse fotos.

Sube por el caminito hasta arriba si te apetece; desde arriba se ve el agua caer y las copas de los árboles, plátanos, palmeras, naranjos, y algún árbol venido de América. Forestier quería que el parque se recorriera como una sucesión de habitaciones verdes, cada una con su sorpresa. Baja luego hacia el oeste hasta un estanque con una isleta en medio y un pequeño pabellón. Ya oirás a los patos antes de verlos.

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