Glorieta de Bécquer
Why is it significant?
Rodea despacio el monumento: tres mujeres de mármol sentadas en un banco, cada una con un gesto distinto, un Cupido de bronce y, arriba, el busto de un hombre con bigote y mirada triste. Es Gustavo Adolfo Bécquer, el poeta de Sevilla, y este es el rincón más romántico de todo el parque.
Key Facts
| Place | Glorieta de Bécquer |
|---|---|
| Address | Glorieta de Bécquer, Parque de María Luisa, 41013 Sevilla, Spain |
| Geo Coordinates | 37.37780, -5.98910 |
| Part of Walk | Sevilla en flor: el Parque de María Luisa y la Exposición de 1929 |
| Generated | Generated |
Rodea despacio el monumento: tres mujeres de mármol sentadas en un banco, cada una con un gesto distinto, un Cupido de bronce y, arriba, el busto de un hombre con bigote y mirada triste. Es Gustavo Adolfo Bécquer, el poeta de Sevilla, y este es el rincón más romántico de todo el parque.
Bécquer nació en Sevilla en 1836, se quedó huérfano muy pronto y se fue a Madrid a buscar la gloria, que le llegó tarde, casi toda después de morir, en 1870, con solo treinta y cuatro años. Sus Rimas son probablemente los versos de amor más leídos en lengua española. En 1913 sus restos volvieron a Sevilla, y hoy descansan en el Panteón de Sevillanos Ilustres.
El monumento se inauguró en 1911, por iniciativa de los hermanos Álvarez Quintero, dos comediógrafos sevillanos que lo admiraban, y lo esculpió Lorenzo Coullaut Valera. Las tres figuras representan las etapas del amor: el amor ilusionado, el amor poseído y el amor perdido. Míralas bien: una sueña, otra se entrega, la tercera ya se ha quedado sola. Y todo el conjunto se dispuso alrededor de un gran taxodio, un ciprés de los pantanos, como si el árbol fuera parte de la escultura.
Los sevillanos dicen que si te sientas aquí con alguien y le recitas una rima, la cosa ya no tiene arreglo. No sé si es verdad, pero por si acaso, te dejo el verso más sencillo del mundo, el que todos aprendimos en el colegio: poesía... eres tú.
Y aquí termina el paseo. Has empezado en un hotel de los años veinte, has visto la fábrica de las cigarreras, los pabellones de América, la plaza de las palomas, los leones, el monte con nombre de guerra y la isla de los patos. Todo ese mundo nació de una infanta que regaló su jardín y de una ciudad que quiso enseñarle al mundo quién era. Quédate un rato en la glorieta. La Plaza de España está a un paso, pero eso ya es otra historia.