Casino de la Exposición, Teatro Lope de Vega y pabellones de Perú y Chile
Why is it significant?
Delante tienes un edificio blanco y ocre coronado por una cúpula, con aire de palacio barroco. Es el antiguo Pabellón de Sevilla de la Exposición de 1929, obra de Vicente Traver: a un lado el Casino de la Exposición, al otro el Teatro Lope de Vega.
Key Facts
| Place | Casino de la Exposición, Teatro Lope de Vega y pabellones de Perú y Chile |
|---|---|
| Address | Avenida de María Luisa s/n, 41013 Sevilla, Spain |
| Geo Coordinates | 37.37860, -5.99080 |
| Part of Walk | Sevilla en flor: el Parque de María Luisa y la Exposición de 1929 |
| Generated | Generated |
Delante tienes un edificio blanco y ocre coronado por una cúpula, con aire de palacio barroco. Es el antiguo Pabellón de Sevilla de la Exposición de 1929, obra de Vicente Traver: a un lado el Casino de la Exposición, al otro el Teatro Lope de Vega. La ciudad anfitriona se construyó su propio pabellón, y lo hizo a lo grande.
El teatro sigue funcionando, y por su escenario han pasado desde zarzuelas hasta el mejor flamenco. En el Casino se celebraban bailes y recepciones mientras duró la Exposición, que no cerró sus puertas hasta junio de 1930. Fue, durante más de un año, el salón de recibir de toda la ciudad.
Ahora gírate hacia los edificios de enfrente. El de piedra labrada, lleno de figuras, es el Pabellón de Perú, de Manuel Piqueras Cotolí, un arquitecto español que vivió en Lima. Si te acercas, verás en la fachada animales y motivos andinos mezclados con el barroco colonial, como en las iglesias de Cuzco o de Arequipa. Hoy es la Casa de la Ciencia, un museo científico por el que pasan cada curso miles de escolares.
Un poco más allá asoma el Pabellón de Chile, con una arquitectura más sobria y moderna que la de sus vecinos. Hoy es una escuela de arte. Esa es la gracia de esta Exposición: los países americanos dejaron aquí sus pabellones, y Sevilla, en vez de derribarlos, los fue llenando de vida: museos, consulados, conservatorios, colegios.
Fíjate en que todos miran hacia el parque, como si la Exposición hubiera querido ponerse a la sombra de sus árboles. Y es que el Parque de María Luisa existía antes que todos estos edificios, y de hecho era el regalo de una infanta. Baja ahora hacia el Paseo de las Delicias, junto a la verja del parque, y busca una casita hexagonal con torrecillas. Tiene nombre de reina y una leyenda imposible.