Arco y Basílica de la Macarena
Why is it significant?
Pasa bajo el Arco de la Macarena, pintado de amarillo albero y blanco, y date la vuelta para verlo desde dentro. Era una puerta de la muralla, y la tradición cuenta que por ella entraban los reyes en Sevilla, jurando respetar los privilegios de la ciudad.
Key Facts
| Place | Arco y Basílica de la Macarena |
|---|---|
| Address | Calle Bécquer 1, 41002 Sevilla, Spain |
| Geo Coordinates | 37.40240, -5.98950 |
| Part of Walk | La Sevilla de la Macarena: murallas, conventos y hermandades |
| Generated | Generated |
Pasa bajo el Arco de la Macarena, pintado de amarillo albero y blanco, y date la vuelta para verlo desde dentro. Era una puerta de la muralla, y la tradición cuenta que por ella entraban los reyes en Sevilla, jurando respetar los privilegios de la ciudad. El aspecto que ves, tan barroco y tan alegre, es de la reforma de finales del siglo XVIII.
De dónde viene la palabra Macarena, nadie lo sabe con certeza. Unos hablan de un antiguo propietario romano o árabe de estas tierras; otros, de una princesa mora de leyenda. Lo que sí sabemos es que hoy esa palabra significa, sobre todo, una Virgen: la Esperanza Macarena.
Vive en la basílica de al lado, construida entre 1941 y 1949 por el arquitecto Aurelio Gómez Millán. Antes estaba en la vecina iglesia de San Gil, que ardió en julio de 1936; la imagen se salvó, pero la hermandad decidió levantarle una casa propia. La Esperanza es una dolorosa del siglo XVII, de autor desconocido, con cinco lágrimas en la cara y una expresión que parece cambiar según desde dónde la mires. Fue coronada canónicamente en 1964.
Lleva en el pecho unos broches de esmeralda, las mariquillas, regalo del torero Joselito el Gallo, que la adoraba. Cuando Joselito murió en la plaza de Talavera en 1920, la Macarena se vistió de luto, de negro, y cuentan que es la única vez que lo ha hecho. ¿Te acuerdas de Belmonte, su gran rival? Sevilla es así: hasta las rivalidades acaban rezando juntas.
La madrugada del Viernes Santo, la Macarena sale por este arco y no vuelve hasta pasado el mediodía, después de más de doce horas por la ciudad, entre piropos, saetas y lágrimas. Aquí termina el paseo: empezaste ante el Señor del Gran Poder y acabas ante la Esperanza, las dos devociones que se cruzan cada Madrugá. Entra a verla. Aunque no creas, entiende por qué media Sevilla le habla como a una madre.