Mercado de la Encarnación: la plaza de abastos

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Busca la planta de calle, debajo de la gran plataforma de las Setas, y entra en el mercado: puestos en fila, mostradores de acero, básculas, y placeros despachando con una mano mientras gesticulan con la otra. Arriba se hacen fotos los turistas; aquí abajo se compra el almuerzo.

Key Facts

PlaceMercado de la Encarnación: la plaza de abastos
AddressPlaza de la Encarnación s/n, 41003 Sevilla, Spain
Geo Coordinates37.39380, -5.99160
Part of WalkSevilla se come: mercados, tornos de convento y tabernas centenarias
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Busca la planta de calle, debajo de la gran plataforma de las Setas, y entra en el mercado: puestos en fila, mostradores de acero, básculas, y placeros despachando con una mano mientras gesticulan con la otra. Arriba se hacen fotos los turistas; aquí abajo se compra el almuerzo.

Este mercado tiene una historia de mudanzas que daría para una novela. Donde estás se levantaba el convento de la Encarnación, que fue derribado durante la ocupación francesa, a partir de 1810, para abrir una plaza. A mediados del siglo diecinueve se construyó en ella un mercado de abastos, que fue el gran mercado del centro durante más de un siglo, hasta que lo derribaron en 1973. Lo que vino después fue casi cuarenta años de puestos provisionales, mientras la plaza se convertía en un solar y en una discusión eterna.

El mercado volvió a su sitio en 2011, ya bajo las Setas, y los placeros, por fin, recuperaron un techo de verdad. Algunos puestos han pasado de padres a hijos durante todas esas idas y venidas, y si preguntas con simpatía, te contarán más de una batallita.

Ahora fíjate en lo que se vende. Pescado de las lonjas de Huelva y Cádiz, chacinas, carnes, verduras de la vega del Guadalquivir y, sobre todo, aceitunas. Sevilla es tierra de aceitunas de mesa, y aquí verás las dos grandes variedades sevillanas: la manzanilla, pequeña y fina, y la gordal, enorme y carnosa. Las aliñan con ajo, tomillo, hinojo, pimiento y vinagre, y cada placero jura que la receta de su abuela es la buena.

Un consejo de amigo: en un mercado sevillano se pregunta, se prueba y se conversa. Nadie te va a reñir por pedir que te pongan cuarto y mitad de algo, y si pides consejo, te lo darán con generosidad... y con su opinión sobre el tiempo, el Betis o el Sevilla incluida. Sal hacia el oeste por la calle Laraña y sigue hasta la plaza donde empieza la calle Sierpes.

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