Iglesia de Santa Ana: la Catedral de Triana
Why is it significant?
Busca la torre de ladrillo con su remate de azulejo y acércate a la iglesia que se esconde entre las casas: es Santa Ana, y en Triana nadie la llama así a secas. Para el barrio es la Catedral de Triana, y no lo dicen en broma. Es la parroquia más antigua de Sevilla.
Key Facts
| Place | Iglesia de Santa Ana: la Catedral de Triana |
|---|---|
| Address | Plaza de Santa Ana, 41010 Sevilla, Spain |
| Geo Coordinates | 37.38290, -6.00050 |
| Part of Walk | Triana, la otra orilla de Sevilla: flamenco, cerámica y cofradías |
| Generated | Generated |
Busca la torre de ladrillo con su remate de azulejo y acércate a la iglesia que se esconde entre las casas: es Santa Ana, y en Triana nadie la llama así a secas. Para el barrio es la Catedral de Triana, y no lo dicen en broma.
Es la parroquia más antigua de Sevilla. Según la tradición, la mandó levantar el rey Alfonso X el Sabio hacia 1266, en agradecimiento a Santa Ana por haberle curado una enfermedad de los ojos. Fíjate en lo que eso significa: apenas dieciocho años después de que Fernando III conquistara la ciudad, la primera iglesia de nueva planta, según se suele decir, no se construyó en el centro, sino aquí, en la orilla de los marineros y los alfareros.
Dentro hay una pila bautismal a la que en el barrio llaman la pila de los gitanos. Dice la creencia popular que los niños bautizados en ella reciben el don del cante, y durante generaciones las familias flamencas de Triana traían aquí a sus criaturas por si acaso. No hay documento que lo demuestre, claro... pero cuenta cuántos cantaores han salido de esta orilla y decide tú.
Hay otra costumbre todavía más curiosa. En el templo está la sepultura de un tal Íñigo López, con una lápida de azulejos pintados por Niculoso Pisano a comienzos del siglo XVI. Cuentan que las mozas que querían casarse le daban una patadita a la losa para encontrar novio, y que la costumbre sigue viva entre las más supersticiosas. Sevilla es así: un sepulcro renacentista convertido en oráculo sentimental.
Y en julio, por la fiesta de Santa Ana, la calle Betis celebra la Velá, una de las fiestas populares más antiguas de la ciudad, con casetas, pescaíto y la cucaña, un palo untado de grasa sobre el río por el que los valientes intentan trepar. Sal por la calle Pureza hacia el norte, unos pasos. Allí vive la otra gran devoción del barrio, la Esperanza de Triana.